Ver la Versión Completa : Las cronicas de Midgard (novela) Libro I
Raziel_Saehara
22-12-2011, 20:32:38
Buenas tardes a todos! Algunos recordaran que hace algún tiempo había subido esta misma historia, muy criticada por cierto, cosa que me llevó a rehacerla. Como sabrán soy de las personas que no se conforman con solo escribir sin sentido. Por eso tomé personajes de la otra versión (A la cual llegue a las 54 paginas word) y cree esta nueva versión que ha recibido luz verde en mi circulo de amistades más intimo. Desde ya un abrazo y ojala tengan una feliz navidad y un mejor año nuevo. No tomen mucho eh! :p
P.D: La otra novela "Noche de soledad" quedo encajonada por culpa de mi vieja que le puso un virus a mi notebook en la que escribía. Abrazos.
http://http://www.google.com.ar/imgres?q=yggdrasil&hl=es&biw=1024&bih=643&gbv=2&tbm=isch&tbnid=BsU6YvvO0SAXSM:&imgrefurl=http://en.wikipedia.org
Las crónicas de Midgard.
Libro I: Sin dioses.
Prologo
Odín, Thor, Balder y el resto de AEsires estaban preocupados. Nadie había visto al travieso de Loki en algún tiempo.
¿Qué estaba haciendo? Nadie lo sabía. Sin embargo, Thor dijo haber hablado con Heimdall. El guardián sobre el arco iris, y este le dijo que lo había visto bajar a Niflheim.
-Seguramente fuera a visitar a su hija Hela –Recalcó Odín.
Todos estaban expectantes, tanto en el Valhala como en la morada de Thor, el Bilskirnir.
Odín, al ver que algo malo se tramaba en su mundo, bajo a Midgard y dio órdenes a uno de sus servidores para que entrenara a un grupo selecto de hombres y mujeres mágicamente activos.
Un tiempo había pasado en tierras AEsir cuando una profetisa se hizo presente frente a Odín.
-¿Qué quieres? No tengo tiempo que perder contigo profetisa…
-Ah ¿no? Lastima, pues yo sé donde está Loki, pero antes permíteme contarte los secretos de nuestro mundo. ¿Cómo fuimos creados? ¿Quién fue el primero en nacer? ¿Lo sabes Odín?
Odín, de muy mal humor pero no por eso cuidadoso, le ordenó que hablara.
“Escucha Odín. Esta es la historia del primer Jotún, el primero que nació. Cuando en este mundo solo había oscuridad y Caos se formaron alrededor de la nada los hielos eternos. En ellos, con los eones de años, se formó el cuerpo de Ymir, el primer Jotún. Durante un tiempo permaneció congelado hasta que nació Niflheim, pero no como lo conocen ahora, era solo fuego, lava volcánica y gases calientes. Poco a poco estos gases llegaron a los hielos eternos y provocaron el descongelamiento de Ymir. Este aún se sostenía en la nada y se dio cuenta que tenía mucha hambre. Entonces fue que nació la magia ya que con solo desearlo apareció una enorme vaca la cual el gigante devoró.”
-Así fue el inicio de la vida Odín, pero no es lo que interesa. Url, Skull y Veldandi ya han escrito tu destino y lo han llamado “Ragnarok”.
-¿“Mundo en caos”? Loki…
-Así es… pero no nos adelantemos… todo a su debido tiempo.
“Durante el Ragnarok, Loki y sus hijos provocaran el caos hasta matarte a ti y a los demás AEsires del panteón, incluyéndose a él mismo”
-¿Eso es lo que ha estado haciendo Loki?
-Así es… Ha roto la espada que Balder a puesto en la boca del Fenrir y los grilletes que tú le has impuesto llevar. Loki se ha ido en sus lomos hasta el mar de Midgard, la tierra de los hombres, a buscar a la venenosa sierpe gigante Jormungard, también llamada “La serpiente de Midgard” por los hombres de esas tierras. Siguiendo su recorrido estuve días hasta que lo vi hablando con Hela, su hija, la cual tiene la mitad de la cara podrida y corrupta por su maldad. Pero eso no es todo lo que Hela domina, también manda sobre los muertos. Atacarán todas tus tierras y esto se convertirá en una batalla campal a la cual no sobrevivirás… ¡Oh!, aquí viene ya, adiós Odín, hasta tu próxima vida.
La profetisa desapareció dejando todo en un caos. Tal como dijera ella, las tierras sagradas de los AEsir se convirtieron en un campo de batalla en el que hasta los humanos mágicamente activos que Odín había entrenado participaron y fueron derrotados. De está manera terminó el gobierno teocrático y comenzó un periodo de re ubicación racial.
Capitulo I: Joli y el errante..
Hacia frío allí en la tierra de Midgard pero eso no había limitado el crecimiento de las flores ni de los árboles. Estaban en aquella época transitando el crudo invierno, y por supuesto, hay que llevar algo de comer a la mesa para no morir de frío y hambre.
Allí, en aquel bosque, se encontraba el joven Joli, un experto cazador en lo que a él respectaba. Su presa, una gacela blanca, de las que solo habitan tierras nórdicas, estaba allí junto a un árbol.
Un buen cazador debe saber todos los datos necesarios para poder cazar su presa con una buena puntería. Primero debe esconderse y que la hierba, que le llega a la cintura, le llegue hasta la cabeza. Para ello es necesario agacharse y esperar el momento en que se distraiga la presa. Luego una vez agachado estirar la cuerda del arco junto con la flecha correspondiente y ponerla en la dirección en que está ella. Y por último, el factor visual-tiempo. Cuando el cazador sale de su escondite cuenta con que la presa se asuste y se quede un instante paralizada, en ese momento visualiza el corazón de la presa y dispara. ¿El resultado? La flecha dio en el corazón de la criatura y está cayó casi muerta allí al lado del árbol.
Joli se apresuro y al acercarse notó que aún seguía viva… Pero no fue lo único que notó: la gacela estaba lagrimeando. Todo su ser se debatía entre la vida y la muerte. Era inevitable. Él, Joli, necesitaba alimentarse.
-¡Que demonios! –No resistió la tristeza y, además, dicen que si una gacela muere triste su carne no sabe buena.
Joli tomó la flecha y posó sus manos sobre ella. Luego de unos instantes la flecha ya no estaba ahí. La gacela lo miró asustada. ¿Cómo debía reaccionar? Se puso en pie y él también. La gacela era tan grande como él. Un lengüetazo caliente y húmedo en todo aquel frío lo sacó de sus pensamientos. Le pareció sentir que la gacela lo perdonaba y a la vez lo entendía. Pero ahora había otro problema: su abuelo.
Joli vivía en una isla remota al norte de la ciudad de Lorein. Su abuelo le contaba siempre algunos detalles y le describía la torre de la magia suprema. Allí, según le había dicho, entrenaban los aspirantes a magos, ya sean elfos, enanos o cualquier ser humano. “La magia no discrimina, es universal” Le repetía su abuelo. Quizá tuviera razón.
Aquello que había hecho con la gacela se lo había enseñado una vez un pastor. Le dijo: “Tienes gran potencial para la magia” y en ese momento se lo enseño.
Joli diviso a lo lejos el fuego que seguramente preparaba su abuelo para asar la gacela, iba a lamentarlo, pero bueno… había ayudado a alguien, aunque no fuera humano.
Llegó junto al campamento. Ellos pertenecían a una raza llamada “Vellhuds”, una raza que no vivía siempre en el mismo lugar. Constantemente Joli cambiaba de ciudades, siempre campos. Su abuelo se había encargado de educarlo y, a decir verdad, muchas veces Joli había demostrado dotes para la alquimia.
-¡Abuelo! ¡Llegué! ¿Abuelo?
Su abuelo se encontraba de pie y de espaldas a él. Lo que producía el humo era la choza que habían armado. ¡Estaba en llamas! Pero eso no era todo… Su abuelo se dio la vuelta… Una flecha le atravesaba el corazón.
-¡Noooooooooo! ¡Abuelo no! –Gritó Joli mientras las lágrimas le saltaban de los ojos.
Corrió a auxiliar a su abuelo. ¡Tal vez pudiera hacer lo que hizo con la gacela! ¡Si! ¡Eso haría! ¡Lo curaría!
Su abuelo cayo al suelo convaleciente, parecía haber sido golpeado… ¿Por qué? ¿Para que?
-J-Joli… E-Escúchame…
-No… ¡No te dejaré morir!... ¡Resiste abuelo! ¡Puedo curarte!
El viejo no puso resistencia. Joli lo apoyó contra el suelo y colocó su mano alrededor de la flecha… Esperó… convocó a la magia como le habían enseñado… ¡Nada! ¡La flecha seguía igual de incrustada! ¿Qué estaba pasando?
-Joli… La magia en ti es fuerte… solo busca en tu corazón… aún eres joven –Recordaba las palabras de aquel que le había enseñado a curar- Pero también es limitada…
¡NO! ¡Ya la había usado ese día! Y… si era verdad que era limitada… no quería ni pensarlo.
-¡Abuelo! ¡No mueras por favor!
-Lo siento Joli… hice lo que estaba en mis manos… busca a Igor en Lorein, el te ayuda… ¡agh!
Los ojos del viejo se fueron para atrás y allí mismo falleció.
-¡Abuelo! ¡Abuelooooooooooo!
Las lágrimas de Joli caían sobre el rostro contraído de dolor de su abuelo. Ya nada podía hacer excepto darle un entierro digno.
Joli hizo un agujero con las manos desnudas y enterró allí a su muerto. ¿Y ahora? ¿Qué haría? Sus cosas estaban en la choza que para aquellas alturas ya había sido consumida por el fuego, además de que le dolían las manos por excavar la tierra.
Se sentó frente a la tumba de su abuelo y comenzó a llorar. Cada lágrima que lloraba golpeaba con fuerza el suelo.
De pronto escuchó una voz que decía “Busca a los Einherjer”.
No sabía de donde provenía la voz pero sabía que era de su abuelo, por ello su corazón se tranquilizó
-Einherjer… -Repitió como si estuviese en un sueño.
Comenzó a caminar sin una dirección determinada. Arrastrando los pies y con los brazos caídos pronto se alejó de aquella zona.
Raziel_Saehara
22-12-2011, 20:33:23
La corte del rey estaba reunida. El rey Stephen sentado en la mesa. Tomó un trago de su bebida favorita, hidromiel, y mojó su bigote en el tarro.
La mesa donde estaban los caballeros de la orden de Tarsis estaba a unos metros de distancia del trono del rey.
Stephen comenzó su charla dando una voz eufórica. Mientras hablaba se paseaba por las mesas.
-Caballeros de la orden de Tarsis… Han llegado a mis oídos que estamos perdiendo la guerra en el norte –Se paró detrás de uno de los caballeros- Fredo, ¿Sabes de que hablo?
-Así es mi señor, los elfos oscuros están ganando terreno en Axaroth. Han llegado hasta los campos del Alba, región que controlan.
-¿Cuántos son ellos?
-Alrededor de tres mil elfos oscuros armados con dagas de Mitrilo…
-¿Y nosotros somos…?
-Según mis cálculos mil magos de la orden de Belén, doce mil hombres de batalla cuerpo a cuerpo, la más selecta artillería de destrucción a distancia y seis mil arqueros elfos que fueron enviados hace muy poco por nuestra alianza con los elfos solares.
-¿Diecinueve mil hombres, más artillería, contra solo tres mil?
-Es que ellos cuentan con el Daggerfort… Es demasiado fuerte…
-Oh sí es verdad, lo había olvidado, la reliquia de los oscuros ¿Eh? Pues… déjame decirte una cosa… No hay hombre que no pueda morir por mi espada ni elfo oscuro que haya visto el sol sin sentir miedo por mi llegada… Por eso, voy a unirme a su escuadrón de batalla Lord Fredo.
De pronto la puerta de la sala se abrió de par en par. El frío que allí se percibía era una cosa casi extrema.
-León…
Los murmullos comenzaron primero bajo y luego más alto. Quien había entrado era León, llamado así por que usaba una máscara de un León en su rostro.
León llegó junto al rey e hincó una rodilla en el suelo.
-He hecho lo que me a pedido Lord Stephen, el traidor ha muerto.
-¿Y el muchacho?
-No estaba con el viejo.
-¿Y el talismán de los deseos?
-Busque en toda la choza -¿La voz le temblaba?- No lo encontré.
.Ya veo –El rey se mesuró la barba pensando unos instantes- Te encargaré otra misión, y esta es: Busca al muchacho y tráelo ante mí…
-Sí señor…
León se puso en pie y decidió salir de allí. El rey Stephen a veces daba miedo, pero el sabía que todo lo que hacía lo hacía pensando en su pueblo… Como en los viejos tiempos.
León percibía aún los gritos de sus compañeros tratando de defender el Bilskirnir –El templo de Thor dios del trueno- o el Valhala, también llamado el templo de los muertos. Todos ellos se habían esforzado en vano.
“¡Odín! ¡Odín!” Escuchaba aún en pesadillas que le cortaban el sueño… ya estaba cansado. Por otro lado se preguntaba que había sido de sus ex compañeros, no tenía ni una remota idea de por donde andaban o que estaban haciendo de sus vidas.
¿Por donde empezaba a buscar?
-¿Qué tal el valle de los llantos? –Dijo alguien a su espalda. Un niño, tal vez de ocho o nueve años, lo miraba desde la puerta del castillo. Este niño, de nombre Índigo, lo observaba divertido.
-¿Entraste de nuevo a mi mente Índigo?
-Estaba corroborando que mis habilidades para leer la mente no se hayan estropeado.
-Quédate en casa con tu madre, no debes seguirme.
-¿Estás seguro padre?
-Así es… esto debo resolverlo solo.
Por el valle de los llantos, así llamado por que ahí se dice que vivían en tiempos remotos los elfos solares antes de vivir en Cupelheim, caminaba el “Errante”. No tenía nombre. No tenía domicilio. Solo “El errante” era lo que quedaba de él. Su ocupación, de lo que vivía, la magia. Iba de pueblo en pueblo enseñando magia a quien se interesara y le entregara algo a cambio. Su rostro estaba cubierto por vendas. Quizás se hubiera quemado con su propia magia o se lo hubiera hecho un dragón… ¿Qué diferencia había? Para él ninguna.
Olisqueo el aire. Había allí un olor extraño. Para colmo el viento comenzaba a soplar del norte. Ese olor… Le era conocido… Trato de recordar cuando tropezó con algo y casi se cae. No lo había visto. El polvo le entraba en sus amoratados ojos y no le permitía ver casi nada. Observó el bulto y se dio cuenta de que era un humano con lo que había tropezado. Trato de despertarlo. Nada funcionaba. ¡Vaya a saber uno cuanto tiempo hacia que estaba ahí tirado sin comida ni agua!
El errante divisó una cueva en la planicie. Tomó la decisión de cuidarlo allí hasta que la tormenta pasara. ¿Qué apuro había?
Lo levantó en sus brazos, que eran fuertes y largos, y lo llevó sin problemas hacia la cueva. Allí lo cuido tres días y tres noches hasta que por fin despertó.
-Hola –dijo amistosamente el errante- Te preguntaría que hacías allí afuera desmayado en el suelo pero no creo que me lo cuentes, así que lo haré de otra forma: ¿Te encuentras mejor?
El joven lo miró asombrado. En primera instancia le había parecido que aquel sujeto era una especie de ser salido de Niflheim, el inframundo donde gobernaba Hela la hija de Loki. Se asustó al ver la cantidad de vendas que llevaba el errante en su rostro pero luego, con el tiempo, decidió que era mejor así. El hombre aquel se encontraba sentado sobre el tronco de un árbol comiendo una alimaña que había casado en aquel lugar. De repente el muchacho se dio cuenta que tenía hambre. Allí, frente al errante, había un lindo fogón.
-Come si deseas, hace tres días que te está esperando en el fogón, lo he recalentado varias veces. Espero que no haya perdido su sabor.
El joven, hambriento, se lanzó sobre aquella carne deliciosa. ¿Estaba rica o tenía demasiada hambre? El errante espero a que terminase aquella comida para comenzar su cuestionario.
-¿Quién eres? –Cuestionó el errante.
-Mi nombre es Joli señor, ¿Cuál es su nombre?
-¿Nombre? No tengo. Me llaman “El errante”, visito los pueblos de Midgard ofreciendo magia, ya no recuerdo como me llamo.
El errante miró el crepitar de las llamas como hurgando en su mente.
-No, no lo recuerdo –dijo finalmente con lo que pareció una sonrisa. Era difícil decir si lo era por el tema de las vendas en el rostro- ¿Y bien? ¿Qué hacías tirado en medio de la llanura desierta?
-Solo buscaba algo llamado… Einherjer…
-¿Einherjer? ¡Ja debes estar loco niño! Solo por curiosidad… ¿A que Einherjer buscas?
-Creo que a uno de nombre Igor…
-Para empezar: ¿Conoces la historia de los Einherjer?
El joven meneó la cabeza negativamente explicando que ni siquiera sabía que era eso.
-¿No? Bueno… Se dice que hace cien años, durante el Ragnarok, los Einherjer pelearon del lado de Odín para derrotar al malvado Loki. Pero luego del Ragnarok desaparecieron y nadie sabe que fue de ellos… Por cierto, ¿Tienes un colgante con la forma de una grulla real?
-Sí, así es –Joli metió la mano entre sus ropas y sacó aquel colgante- me lo obsequió mi abuelo cuando cumplí los trece años, ahora tengo quince –aclaró ante la mirada sorprendida del errante.
-Bueno, debo seguir mi camino, espero que te sientas ya mejor.
-Sí, así es. Se lo agradezco de verdad.
El errante Salió de la cueva e hizo unos metros cuando Joli lo alcanzó.
-Disculpe que se lo pida de esta manera –se puso de rodillas- lléveme con usted. Tengo miedo de quedarme solo.
El errante se lo pensó. Por un momento pensó en su ex aprendiz pero el sabía que no todos los humanos eran iguales. Además sentía una conexión especial con aquel muchacho.
-Bien, te llevaré.
Y de esta manera Joli encontró alguien a quien aferrarse ya que todos necesitamos alguien a quien aferrarnos.
Raziel_Saehara
02-01-2012, 17:00:18
Capitulo II: La torre de la magia suprema.
La ciudad de Lorien aquella mañana rebosaba de gente. Aquel día al parecer era un día de mercado. Los ciudadanos de muchas partes de Midgard traían sus pertenencias para venderlas. Los buhoneros, aquellos que venden y revenden sus mercancías, esperaban a los clientes adecuados para comerciar. Comenzaban con un precio alto para luego ir rebajándolo hasta un precio accesible que pueda comprar el cliente. A veces, muchas, los Buhoneros vendían aparatos o magia prohibidas por el rey. Para impedir esto existen “Los caballeros de metal”, una especie de guardias que pueden incautar lo que consideren “Peligroso”.
En Midgard, la moneda que se utiliza para comerciar es el Musin, una moneda de plata u oro según su valor. Estás monedas son acuñadas en un lugar conocido como “El estado”; Nadie sabía de donde proviene aquel nombre ni que significado tiene.
Se comentaba entre el pueblo que la palabra “Estado” era promontorio de la palabra “Muerte” algo que estaba vedado. Nadie en Midgard podía decir ninguna de las dos palabras. Muerto sí, muerte no. Era una cuestión de Tabú. Se decía que en los tiempos en los que los dioses mayores (Aesir) y dioses menores (Vanir) murieron, fue por esa causa. Por supuesto era una costumbre, a nadie se le cruzaba por la mente siquiera decir aquella palabra.
Volviendo a la ciudad, allí, en Lorien, existía la “Torre de la magia suprema” un bastión más que torre. Allí, cuando un mago supremo –líder de los magos de la orden de Belén- invocaba alguna Volva o espíritu mágico este le preguntaba donde estaba la magia a lo que la Volva respondía según donde la magia estuviera. Por ejemplo: Si había un mago en potencia para reclutar en Axaroth, más específicamente en los llamados Campos del Alba –región que controlaban los Oscuros- el mago supremo debía ir hasta ese lugar.
El lema de los magos supremos era: “Iremos por vos… vamos por vos… ¡Acá estamos!” y se basaba en su responsabilidad por obtener nuevos reclutas, ya que como dije antes ellos mismos en persona eran los encargados de ir a buscar a aquellos magos.
Ha habido muchos casos en Midgard de magos famosos que han sido encontrados de esta manera. El ejemplo más sobresaliente de estos magos es el héroe conocido como Codeste. Un gran mago de la orden de Belén que logró matar a Noche, uno de los lobos que perseguían a la luna. Este mago vivió en el año veinticinco de nuestra era y fue el que inició la búsqueda de la magia junto con el lema antes mencionado.
Su sucesor, un hombre humilde y sabio, era quien lideraba a los magos supremos en estos tiempos. Su nombre era Dixon.
En aquellos momentos Dixon recorría el bastión, ya que como aclaré antes de “torre” solo tenía el nombre, y pensaba en algunos sucesos que se estaban aconteciendo allí.
Para empezar las Volvas ya no le hablaba, no querían hablar de la magia. Definitivamente algo malo estaba pasando. Para colmo de males, él que era el gran conocedor de todos los secretos de la magia, estaba algo enfermo, aunque se mantenía en pie todavía gracias a la magia “Hálito de vida”. No quería pensar en su… muerte. Si para él no era ningún misterio. No era tabú como para los demás.
Él, como el resto de las personas en Midgard, no conocía de donde provenía la palabra pero tampoco le interesaba mientras esta no afectase a sus tareas dentro de la torre.
Mientras iba pensando en estos asuntos y otras cosas, entró en la gran sala común. Allí, un grupo de magos aprendices jugaban al Píxel.
La magia no era solo para matar o para encontrar riquezas, también servía para otras cosas; cosas de la vida cotidiana por ejemplo. Y una de las cosas que más divertía a los magos era Pixelar. Para ello tomaban una hoja de papiro y proponían un tema. En aquella ocasión el mago había seleccionado el tema “Amor”. El mago Pixelante buscaba dentro de su cuerpo lo que significaba para el aquella palabra y recurriendo a la magia creaba en el papel una imagen con ese sentimiento. No siempre eran sentimientos, a veces hasta eran imágenes de héroes caídos en la guerra contra los oscuros.
Dixon pasó junto a ellos. Ellos lo miraron ya que era raro ver al mago supremo por allí, pero volvieron a sus asuntos tan rápido que Dixon no se dio ni cuenta de que lo habían mirado.
El mago supremo se dirigió a una de las mesas, en las cuales estaba comiendo una chica algo magullada y hasta sucia se podría decir. Uno de los guardas, caballeros de la orden de Tarsis, que estaba junto a la joven saludo con sumo respeto y cuidado al viejo. Dixon la observó de arriba abajo.
-Déjennos caballeros…
Los caballeros no dudaron en seguir la orden del mago supremo.
La chica estaba sentada en un banco largo de madera en el que podrían haber entrado hasta diez de ella si quisieran ya que su extrema delgadez así lo permitía. Estaba vestida con ropas de lana verdes y llevaba el pelo rubio en un rodete algo desalineado. Ella devoraba aquel manjar que le había entregado otro de los magos al servicio del supremo con total avidez.
-¿Te gusta lo que comés? –Preguntó Dixon sonriéndole detrás de la barba.
La joven levantó la mirada y se pasó la manga de la túnica por su manchado rostro.
-¿Por qué esa mirada? ¿Acaso te he hecho algo yo?
La joven corrió el bol en el que le habían traído la comida, lo miró fijo y dijo:
-Ane et Erum, Unum et Wikof, Solaris kae Quin. Gure eko Ferki: Muerte, loe nigo jun teri.
La joven sonrió ya que vio que el mensaje era captado. Por supuesto la joven pertenecía a la tribu de los solares y su belleza, a pesar de la mugre y lo desalineada que se encontraba, lo demostraba. El lenguaje en el que hablaba era uno de los aprendidos por el mago supremo así que entendió perfectamente.
El mensaje fue el siguiente: “Me mandan Erum, Unum y Wikof, solar de Quin y este es lo que dicen: la muerte va por tu hijo”
Por lógica, Dixon tenía un hijo que también era mago, en realidad tenía otro pero hacía años que no sabía nada de él… desde que fue expulsado de la torre...
Erum y Unum eran hijos de Wikof, también llamado “Solar” en las tierras de Quin en Cupelheim y había enviado a aquella sirvienta para que le avisara.
Dixon se alejo de allí con paso decidido. El caballero de Tarsis al cual le había hablado seguía cerca de allí observando todo.
-¿Vuelvo a mi puesto de guardia santidad?
-No. Escoltá a la soleada a una habitación. Hasta que ella lo pida quedara allí.
Y con estas palabras el mago supremo volvió a sus quehaceres. Por más que le doliese. Ya no había nada que pudiera hacer. ¡Que Odín se apiade de su alma!
.
…En las tinieblas todo es más fácil… huí, escóndete y viví para contarlo…
Matriel despertó. Estaba en una celda oscura… débil… herido… la vida se le iba.
Trató de ponerse de pie en aquella mohosa celda pero justo cuando lo lograba escuchó unos pasos en el pasillo. Buscó su bastón mágico tanteando la fría pared que tenía a sus espaldas pero no lo encontró. Se dijo a si mismo que debía pensar rápido. Decidió hacerse el muerto.
Una silueta se detuvo frente a la reja. En ese momento cerró los ojos. Escuchó que hablaban en Oscuridad, el idioma de los oscuros y entendió a la perfección lo que decían.
-¿Qué hacemos con este?
-El rey de Axaroth a pedido verlo, pero creo que hemos llegado tarde.
-No lo creo así…
Matriel sintió como el aliento de aquel ser asqueroso y repugnante se posaba sobre su tierno cuello. ¡Lo había descubierto! ¡Estaba muerto!
-No, tienes razón, está muerto. Hay que avisarle al rey.
Escuchó como los dos oscuros se iban, dejando su “Cadáver” ahí “Muerto”…
El dolor en la herida le escocía y si no comenzaba a tratarla se le infectaría y ahí si que estaría muerto. Aunque no tuviera su báculo mágico la magia en el era poderosa. Llamó a los seres primigenios y proyectó una curación sobre su piel.
Comenzó a pensar en que pasaría luego de curarse. Por más que saliera de aquella jaula, los oscuros tenían el Daggerfort… ¿Cómo escapar a eso?
Esperó hasta el momento en que se sintió curado. En ese momento algo pasó.
Vio asomarse en aquella cueva lóbrega y sucia la cabeza de un Oscuro. ¡Lo había visto!
-¡Alto humano! -Dijo en perfecta lengua humana- ¡Te puedo ayudar a salir de acá!
Matriel no podía creerlo. Un Oscuro ayudando a un humano a salir de un agujero donde, quizás, él mismo lo había puesto.
Matriel lo miró sorprendido. ¿Qué razón podría haber detrás de aquella traición a los suyos? Muchas preguntas le cruzaban por la mente en aquellos momentos, pero la desesperación podía más.
-¡Sácame de acá y te daré…!
-Nada, no quiero nada… solo pido que me lleves ante tu rey… ¡Quiero parlamentar!
-Bien, trato hecho… ¿Cual es tu nombre?
-¿Mi nombre? Solo llámame Saku, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
-¡Retrocedé! –El Oscuro clavo su daga en el suelo y la reja se convirtió en añicos…
-¿Cómo…?
-No hay tiempo, vámonos, por cierto humano, ¿tú nombre es Matriel?
¿Verdad?
-Así es… Soy el hijo del supremo mago, líder de la orden de Belén, y puedes contar conmigo para lo que sea.
De esta manera empezó la huida.
Raziel_Saehara
12-01-2012, 21:26:44
Capitulo III: La huida del oscuro y el humano.
Saku, el oscuro, y Matriel, el hijo del mago supremo de la orden de Belén, caminaban en aquellos momentos por uno de los impenetrables túneles.
Matriel aún no entendía como era que aquel oscuro lo estaba ayudando. ¡Él había manchado su tunica con sangre de seres como su nuevo compañero sin pensárselo dos veces!
-¿Por qué me estás ayudando? –Dijo por fin- ¿Acaso planeas traicionar a tu patria?
-Mucho más que eso humano… mucho más que eso.
Saku, no parecía muy contento. De hecho no lo estaba. Algo iba mal. Las guardias se hacían cada una hora, según el sistema de medición Oscuro, y ya habían pasado alrededor de seis horas. Lo extraño es que nadie los perseguía.
-Apúrate humano –le espetó el oscuro con cierto desdén en su voz- ¿Quieres volver a esa celda? –Una sonrisa se dibujo en su rostro- ¿O prefieres estar frente al gran oscuro?
-Si no te molesta, preferiría que me llamaras “Matriel” ¿Cuál es tu nombre?
-No voy a decirte mi nombre hasta que lleguemos a tu famosa torre…
Saku decidió apurar el paso. Comenzó a pensar lo que les pasaría si los atrapaban y no le gusto lo que imaginaba. Él sabía quien era aquel humano y si no lo encontraban de un momento a otro seguro lo borrarían del mapa.
Matriel se preguntó como llegarían a Lorien pero pronto sus dudas quedarían aclaradas. Tuvo que agacharse un poco para pasar el tramo final de la cueva en la que estaban. De pronto, delante de ellos, estaba la salida.
-¡Bien! ¡Ya hemos llegado! ¡Somos…!
Las palabras quedaron agolpadas en su garganta. Allí fuera, debajo de un Ombú de gran tamaño con peculiar parecido al antiguo Yggdrasil (El árbol de la vida) se encontraba un dragón negro y al parecer había devorado ya a varios humanos viendo los cadáveres desmembrados a su alrededor.
La parálisis y el miedo se apoderaron de Matriel.
-¿Qué pasa? –Dijo el oscuro con una sonrisa a flor de piel, al parecer se divertía con aquello.
-El dragón… -Logró articular Matriel y advirtió la sonrisa de aquel ser- … ¿Qué…? ¿Qué significa esa sonrisa?
-Significa que vas a morir… -El oscuro lo miró de tal manera que Matriel sintió miedo. Quería huir pero estaba paralizado por el terror. El oscuro rió- Estaba bromeando.
Matriel pensó que no le causaba gracia nada de aquello. De pronto comenzó a entender… Si el dragón no era para devorarlos entonces…
-¿Piensas viajar en eso hasta la torre de la magia suprema?
-Sí…
Lo que temía. Pero era mejor transportarse en eso que morir devorado parte por parte.
Saku se acercó a una campana que estaba sobre una piedra y la hizo sonar.
El dragón abrió los ojos y rugió fuertemente. Sus orificios nasales largaban de repente un olor ocre a quemado, como si hubiesen encendido una caldera al lado suyo, pensó Matriel.
-¡Gordon! –Dijo Saku y el dragón lo observo con sus profundos ojos verdes amarillentos- ¡Quiero que me lleves a Lorien!
El dragón miró a Matriel.
-No, él va con nosotros.
Gordon bajo su cabeza y el Oscuro subió.
-¿Qué esperás? ¿Querés quedarte acá?
Matriel tomó coraje y subió al lomo.
-¡Agarráte!
El dragón desplegó sus enormes alas y ascendió en vuelo alto.
-¡Volá alto Gordon! –Le indicó Saku y echó una ojeada a su acompañante. Estaba pálido como un fantasma. Sonrió con satisfacción.
El viaje seguramente duraría todo el día ya que se encontraban lejos de la ciudad de Lorien.
Axaroth, la tierra de donde provenía aquel elfo oscuro, estaba aún bajo su control pero solo gracias al Daggerfort, la reliquia de los oscuros.
Según la leyenda el príncipe Vedan, un oscuro que vivió en tiempos del Ragnarok, obtuvo esa reliquia de manos de Odín.
Todos en Midgard conocían el efecto devastador de aquella reliquia pero nadie jamás la había visto. Nunca nadie siquiera había hablado con el Gran Oscuro como para averiguarlo.
Gordon hizo una parada del viaje al costado de unas montañas.
-¿Por qué paramos acá? –Quiso saber Matriel.
-Gordon tiene que descansar. Llevamos viajando casi medio día, aunque tampoco podemos descansar mucho ya que hay otros dragones como Gordon dispersados por Axaroth que los demás podrían usar para alcanzarnos.
-Perfecto, entiendo el punto y me parece razonable… lo único que no entiendo es…
Ambos a la par dijeron: “¿Por qué me salvaste?”
Saku rió. Su risa era gélida y no dejaba ver ni un rastro de amistad.
-Todo a su tiempo –dijo finalmente- ¿Qué apuro hay por saber la “verdad”?
-Es que no entiendo…
-No hay nada que entender, yo te salve ¿verdad? Estás vivo gracias a mí ¿Qué más necesitás?
Matriel reflexionó las palabras del Oscuro. Este se acomodó debajo de la sombra de un árbol y, acurrucándose entre su capa de viaje con la cual estaba vestido a diferencia de Matriel que solo tenía la ropa de mago de la orden de Belén a la que pertenecía, se durmió. ¿Acaso no le molestaba que pudiera traicionarlo? ¿El Oscuro confiaba tan plenamente en él que se daba el lujo de dormirse prácticamente ignorándolo?
Matriel se dijo que era mejor dejarlo dormir. La verdad conocía poco y nada a Saku o a cualquier Oscuro. De hecho en aquel momento se preguntaba porque razón peleaban. ¡No era así con los enanos ni con los Solares! Acaso… Se dio vuelta y dejó al oscuro allí. Decidió que cazaría algo para la comida. ¡Hacía una semana que no probaba carne!
Pero había un problema. No tenía armas para realizar aquello y fuerzas casi no le quedaban. Recordó que Saku tenía en su poder una daga. Aquella con la cual lo soltó de su prisión. Pero el Oscuro se encontraba durmiendo… Se acercó y se agachó junto al elfo. Vio allí colgando inerte la daga. De pronto sintió que algo lo invadía. Se trataba de la magia. Un aura mágica lo envolvía. La magia le hablaba.
“…Saben… Donde están… Que hacen… ¡Vuelvan!”
-¿¡Qué hacés humano!? –El Oscuro lo observaba curioso, bajó su mirada y vio la daga.
El Oscuro se puso en pie. Matriel también.
-Solo quería… Yo solo… -El humano no sabía como explicarse.
-¡Querías robar mi daga! ¡Eso querías!
El humano tragó saliva. Por un momento, cuando la magia lo había invadido, quiso. Pero su noble espíritu fue más fuerte.
-¿Con que has hechizado la daga? –Lo increpó Matriel haciéndolo a un lado y queriendo tomar la daga en su poder.
Antes de que Matriel pudiera tocarla, la daga tocó el suelo y se llenó de polvo.
-¿¡Que has hecho!? –Gritó el Oscuro dando alarido tan fuerte que….- ¡Oh no! ¡Gordon no!
El humano volteó a mirar al dragón y vio para su sorpresa que él yacía allí herido.
-¿Qué pasó? –Dijo Matriel que en aquel momento se acercaba a curar al dragón. Vio en un costado, junto al corazón, una herida tan grande que hubiese pasado por hecha con aceite hirviendo- ¡Lo curaré!
-Pero ya casi no tenés fuerza vital…
-Esa daga…
-No tiene magia curativa, solo magia destructiva…
-¿Qué es esa daga?
-No es una daga común… Es el… -Saku suspiró- …es el Daggerfort.
-¿Qué? ¿Tuviste algo tan peligroso todo el tiempo con vos? ¿Para que lo trajiste?
-Pensé que si se lo entregaba a los humanos todo estaría mejor… Nunca pensé en los riesgos… Y ahora mi mejor amigo está… está…
Matriel pensó unos momentos. No podía dejar que muriera. No podía permitirlo.
-¡Tengo una idea! Quizá funcione… Dame el Daggerfort…
-¿Qué vas a hacer?
-¿Querés salvarlo o no? –Saku le entregó el Daggerfort con algo de miedo. No quería dejarlo morir.
-Rashem…
-¿Qué? –Se sorprendió Matriel.
-Mi nombre real es Rashem, príncipe e hijo del Gran Oscuro. Matriel, si salvás a Gordon te juraré lealtad a vos y a cualquier humano que sea tu amigo.
-Te lo prometo, salvaremos a Gordon.
Matriel corrió hacia donde estaba la herida de Gordon. Se puso de frente a esta y comenzó su oración.
-¡Diosa de la magia, de la curación y de la agricultura! ¡Manifiéstate! –Una joven humana de color transparente apareció allí invocada y tocó el Daggerfort- ¡Cúralo Freya!
-Suerte…
La daga se clavó en la herida del dragón y una luz caliente salió disparada de ahí… una luz santa que indicaba curación.
Raziel_Saehara
05-02-2012, 14:57:01
Hola a todos! Acá estamos, un día domingo, muerto de calor. Tuve algunas complicaciones para terminar el capitulo por el tema de la vista: necesito anteojos pero no tengo $_$ así que escribo pero poco por día. disfruten de la historia. Abrazos.
Capitulo IV: Guerra en Axaroth.
En Midgard, desde el Ragnarok, nadie había vuelto a ver el cielo.
Se decía que Odín fue visitado por una Volva (Profetisa) y esta entre otras cosas, le dijo: “En los últimos días, durante el Ragnarok, los cielos caerán, las estrellas se prenderán fuego, Skoll el lobo hijo del Fenrir atrapará a Sol y Hati el hermano de Skoll atrapará a Mani (La luna)” Eso en cierta medida se había cumplido.
Los humanos y otras razas tenían sus propios sistemas de “Soleado” y “Lunado”. Sería entrar en discusiones teosóficas y existencialistas pero vale decir que cada raza tiene su forma de alumbrarse.
En tiempos difíciles como aquellos, el rey Stephen, el rey más bueno y justo en todo Midgard, lideraba las tropas contra los oscuros en la región de Axaroth.
Se corría el rumor entre los humanos de la orden de Belén que su líder, en aquellos territorios, y su expedición habían sido capturados por el Gran Oscuro.
-¡Que Odín me castigue si estoy equivocado! –Gritó Barzak clavando un puñal en un árbol cercano- ¡Debí haber ido con él! ¡Soy su guarda espaldas!
… Y así era. Barzak, caballero de la orden Cataldonica, nombrado secretario general de estado y luego ascendido a capitán de dicha orden, era el hombre más fuerte en aquel campamento. Su aspecto era rudo pero escondía una faceta sensible y caballeresca debajo de su casco, y armadura, de Mithril reforzado.
A quien le hablaba en aquellos momentos era a un mago de la orden de Belén.
-Fue su decisión, yo no lo obligué, él quiso ese destino.
Barzak se puso furioso ante las palabras del mago.
-¡¿Entendés a que fue?! ¡¡¡ Una muerte directa!!!
El mago sonrió pero no dijo nada. Barzak lo miró aún más enojado. Sabía por que sonreía aquel sujeto.
El nombre de aquel mago era Pery. Su ambición no tenía límites. Nada lo conformaba. El rey era su tío, por ello creía que tenía el mundo en sus manos.
Pery era alto comparándolo con cualquier soldado que existiese en Midgard, sus ojos verdes tenían pequeñas motas de marrón y su pelo corto y castaño despedía un brillo que indicaba que lo cuidaba mucho… Demasiado
La razón por la que sonreía era simple: a la muerte de Matriel él tomaría el control de la Torre de la magia suprema y expulsaría de allí a Dixon, actual líder de la orden…aunque si eso llegara a pasar… Dixon moriría de tristeza.
-Pery –Comenzó Barzak pero se detuvo, el rey se les acercaba rápidamente, Pery se dio vuelta al notar la palidez de su interlocutor- Terminaremos esta charla luego creo que nos necesitan en el frente.
El rey se dirigió al lugar conocido como “Monte de la muerte”. Allí hacía treinta años había muerto el héroe Codestes, primer mago de la orden de Belén al cual ya nombre antes. Este lugar había sido nombrado así por aquella gran batalla contra los oscuros en la que este mago murió.
Todo eso forma parte de la historia de Midgard.
Acompañaban al rey: Barzak el caballero, Pery el mago y un grupo de ambos.
Por cierto, la orden Cataldonica estaba rigurosamente enemistada con la de Belén. Nunca, desde el inicio de ambas ordenes, se pudieron llevar bien. Competían para ver que grupo era más fuerte o cual más astuto. En tiempos antiguos el AEsir Tyr había sido el dios de las batallas y la Asynjur (Diosa mayor) Freya la diosa de la Magia. Por esta razón el primer grupo adoraba a Tyr y el segundo a Freya a pesar de que ambos dioses ya no existían.
Allí estaban en el Monte de la muerte los dos bandos y el rey. Miraron al horizonte y vieron una gran línea negra en la distancia.
-¡¿Qué es eso?! –Exclamó Barzak- No me diga que…
El rey no podía creerlo. Por fin los Oscuros se habían decidido.
-¡Prepárense! ¡Entraremos en batalla!
La adrenalina se apoderó de los guerreros y estos salieron disparados a preparar el armamento para la batalla.
Pery se había quedado junto a su tío Stephen.
-Tío, eso es…
-La otra reliquia de los Oscuros: El escuadrón de Mithril.
El escuadrón de Mithril: Los enanos en sus minas de aquel metal precioso, y perfeccionistas como son, crearon para los Oscuros –por un precio muy elevado- una reliquia cuyo poder el tuerto Odín prohibió antes del Ragnarok. Se trata de unos soldados con forma de gigantes de la escarcha bañados en Mithril negro –Todavía más difícil de romper que el común- y armados con lanzas y magia antigua. La reliquia está vinculada directamente al Gran Oscuro. El vínculo se hace directamente con el alma de la reliquia. Si una reliquia no tiene vínculo puede producirse lo que se conoce como “Eterno Ragnarok”.
Las líneas enemigas estaban formadas. El escuadrón de Mithril y sus aliados estaban listos para la pelea. El líder del primer escuadrón de Oscuros, Illian, estaba listo para tocar el cuerno.
Los oscuros estaban excitados. Ya veían sus arcas rebalsar de dinero y de comida. Estaban sufriendo hambre por culpa de aquel rey embustero y malvado.
Del otro lado de aquel Monte, el Monte de la muerte, se encontraban los humanos listos para combatir.
Se escuchaba a los humanos alardear de su magia y poder físico. Pero por dentro tenían miedo e Illian lo sabía. ¿Quién no le tendría miedo a la reliquia o al propio Señor Oscuro? Especialmente desde que estos habían capturado a su amigo Rashem.
La reliquia comenzó a moverse lentamente hacia su objetivo. Los arqueros Solares del clan Adriático, que participaban activamente de la guerra del lado de los humanos, largaron su lluvia de flechas también hechas de Mithril negro. Usando magia de campo antigua lograron escudarse de las flechas.
-¡Al ataque! –Gritó el rey montado en su caballo y la guerra empezó.
Se dieron muchos golpes y ninguno de los dos bandos cedió ante el otro. Ninguno quería perder. Pero los humanos prevalecieron ganándoles terreno a los Oscuros. De esa forma, mientras los humanos esperaban con miedo a que sus enemigos usaran el Daggerfort, ellos obtuvieron el valor para ganar.
ktchme
06-02-2012, 23:38:47
Que se yo , esta bueno , pero el usar tantos nombres conocidos le saca valor al escrito , en mi humilde opinion.
Raziel_Saehara
07-02-2012, 18:10:57
Gracias por comentar! pregunta: Que nombres conocidos? Te referis a los dioses? o que? Aclarame eso plis.
Raziel_Saehara
12-02-2012, 22:20:35
Buenas noches! Acá otra vez por el foro dejando mi retribución. Por cierto... ¿Quien es ese gil que anda hablando mal del foro? Lo leí y me parece un enfermito cualquiera. Bueno, esa es mi opinión. Que comience el show
Capitulo V: Innistrad.
Índigo, el hijo de León, estaba aburrido de llevar una vida tan desasosegada. Su padre no le permitía usar su habilidad para entrar en la mente de las demás personas, así que simplemente se aburría.
Había escuchado de boca de su madre que su padre se encontraba en una misión especial del rey mientras este estaba en Axaroth aniquilando Oscuros. Ni modo, a él no le interesaba la guerra… Pero a sus padres sí; y eso lo deprimía no por que les gustara su preciada “Guerra” sino más bien por que la guerra los estaba poseyendo.
Su madre, Arishta, era una maga de la orden de Belén muy poderosa. Su báculo, con el cual realizaba su magia, estaba dotado de un poder único y abismal. Él no sabía muy bien de que se trataba ese poder, pero cuando su madre se enojaba su padre temblaba.
Con respecto a la orden de Belén, su líder Dixon estaba muy enfermo, se decía que de tristeza. Dixon era un hombre sabio y de conocimientos ilimitados. ¿Cómo pudo haber caído tan bajo? También se decía que Matriel, su hijo, había sido capturado por el Gran Oscuro. ¡Eso era mentira! ¡Matriel no era para nada débil! ¡Era un hombre fuerte! Era…
Índigo entró a la taberna del pueblo y pidió una de sus bebidas favoritas mientras un bardo, y su compañero, relataban algo que él conocía a la perfección: Las batallas de Codestes y Belén.
Era una historia de amor y perseverancia, de traición y esperanza. Para sintetizar lo que contaba el bardo era algo así:
“Codestes, Belén, su esposa; y Frinan, su mejor amigo juntos pelearon durante “las guerras del Inicio del nuevo orden”. Pero Frinan mató a Belén y se unió al líder del bando contrario, un Gran Oscuro de nombre Hilidan. Su objetivo era apoderarse de una reliquia llamada “…de los deseos” Una reliquia muy poderosa, tan poderosa que casi mata al héroe pero no lo logró ya que Codestes utilizó la reliquia aún desaparecida llamada “La garza de los deseos”. Según la leyenda, ambas reliquias chocaron sus poderes de forma destructiva formando lo que hoy se conoce como “El valle de la luna” por todos los cráteres que dejo la pelea. Finalmente, Codestes llegó a un acuerdo y tregua con el hijo de Hilidan para que cada uno guardara cada reliquia. El hijo de Hilidan, el actual Gran Oscuro, guardó la de los deseos y Codestes la de la garza de los deseos. Supuestamente la resguardó en la torre de la magia suprema para futuros usos… pero desapareció misteriosamente. Por cierto el nombre de la orden de magia de Belén debe su nombre a la primera esposa de Codestes.”
Los bardos, que mantenían su rostro cubierto por una tela y su cuello cubierto por una bufanda, terminaron su relato y se retiraron a una mesa en un rincón.
Índigo se acercó al tabernero:
-Se te saluda Índigo –saludó Medan, el tabernero.
-Igualmente a vos Medan…
-Decime, ¿Querés otra de esas?
-Sí, por favor –Mientras Medan preparaba el trago, Índigo observaba la mesa de los bardos.
Uno de ellos, el que parecía más viejo, parecía ser un tipo con experiencia. El otro era un simple peón. Se preguntó si estaría mal abrir un conducto directo a ambas mentes. ¿Quién lo iba a saber?
A Índigo le provocaba curiosidad el bardo mayor, así que frotándose su mente entró a la mente del viejo, pero se llevó una gran sorpresa…
-¡No hay nada! –Dijo casi tan alto que el bardo se dio cuenta que algo pasaba. Lo miró y ésta vez fue índigo el leído. Escuchó una voz en su mente.
-¿Quién sos? ¿Por qué trataste de entrar en mi mente?
Índigo contestó con su mente mientras ésta le punzaba dolorosamente.
-¡Por favor! ¡Pará! ¡Soy solo un niño! –Una serie de lágrimas resbalaban por su rostro, el dolor no paró.
-¡Respondé!
-¡Tenía curiosidad!
El tabernero se volvió para darle la bebida y encontró a Índigo echado en el suelo sosteniéndose la cabeza.
-¡Alguien ayúdeme! –Pensó Índigo
-Nadie puede oírnos ahora, vení a mi mesa por favor.
El dolor se detuvo. Índigo, con la ayuda de la gente del bar, se puso en pie.
-¿Qué pasó Índigo? –Preguntó preocupado el tabernero.
-Resbalé del banco y sin querer me golpeé la cabeza –mintió.
-Me asustaste, Por que no vas a sentarte junto al hogar mientras bebés tu bebida.
-Sí.
Índigo vio que el bardo se ponía en pie e iba para la mesa donde estaba el hogar. Él se apuró y fue hasta allí.
-Sentate…
-Disculpe señor yo no quise… -El bardo le hizo una señal y acercó un plato de comida al niño- … ¿Y esto?
-Comé…
De pronto Índigo tuvo hambre… era como… como si…
-¿Me está induciendo? –Dijo él con la boca llena, sin quererlo ya estaba comiendo- ¡Impresionante! ¿Cómo lo hace?
-Habilidad hijo
El otro bardo aún no había dicho nada, solo miraba.
-Hiciste mal en entrar a mi mente hoy… Pero hay algo que me preocupa aún más, ¿Dónde obtuviste esa habilidad?
-Supongo que la heredé. Mi madre es una poderosa maga de la orden de Belén…
-¿Qué tan poderosa?
-Mucho.
-Ya veo. Continúa…
-Mi padre es un Ma-Guerrero…
-¿Ma-Guerrero? ¿Qué es eso? –Preguntó el otro bardo.
-Simple, un Guerrero que usa su espada para lanzar hechizos o conjuros –Aclaró Índigo.
-Ah ya veo.
-¿Cuáles son sus nombres? –inquirió Índigo.
-Mi nombre es Joli –dijo el bardo más joven- y no tengo pasado.
-A mí me llaman “El errante”, no tengo nombre, no tengo casa, solo mi destino –dijo él.
Índigo pensó que eran unas personas misteriosas.
-¿Y que hacen en esta ciudad? Además de contar historias…
-Yo estoy buscando a alguien… Igor es su nombre…
-¿Igor?
-¿Lo conocés?
-Sí… -Índigo se dio vuelta y les mostró a Medan- … Es el padre del tabernero.
-¿En serio? –dijo Joli mirando al tabernero.
-Sí… ¡Ey! ¡Medan!
Medan sonrió y se acercó donde ellos estaban.
-En que puedo serles útil…
-Ellos son… -Comenzó Índigo- Joli y el errante…
-¿Joli? ¿Sos vos? ¿El nieto de Innistrad?
-¿Conoció a mi abuelo?
-Muchacho, claro que conocí a tu abuelo, Haces bien en llevar esas vendas en tu cara… ¡Si te viera el rey!
-¿El rey?
-Claro, sos su sobrino, ¿No?
El silencio se hizo en la taberna. Medan lo dijo tan fuerte que los presentes escucharon y el cuchicheo empezó.
-¿El nieto de Innistrad?
-¡No lo puedo creer!
-Pensé que Innistrad había muerto…
-¿Qué hace acá? Y encima disfrazado de bardo.
Todo eso se decía por lo bajo.
-Vamos al fondo a hablar.
Medan los guió a la cocina.
-A que has venido a esta ciudad –Dijo Medan por fin- Tenés que irte…
-Mi abuelo dijo que su padre podría ayudarme.
Medan sopeso las palabras del muchacho. Tenía “Eso” en su poder… Quisiera dársela… Pero su padre no lo admitiría.
-¡Hijo! –Un hombre viejo y enjuto entró en la cocina seguido por la cocinera.
-Se te saluda padre…
-Igor… -Dijo el errante- … tanto tiempo sin vernos…
Todos se dieron vuelta ante las palabras del errante.
-¿Vos? ¿Qué haces acá?
-Vine por que él quiso venir –Señalo a Joli.
Igor miró a Joli y no lo reconoció.
-¿Quién es él? –Preguntó por fin.
-Soy Joli señor, nieto de Innistrad.
-¿El nieto de Innistrad? –Preguntó él viejito asombrado- ¿Cómo está él?
-Él murió hace poco, alguien lo mató…
-Ya veo… Lo siento mucho…
-Gracias, mi abuelo me dijo que lo buscara… dijo que usted podría ayudarme.
-Sí es verdad… Medan anda a buscar eso que dejo Innistrad acá hace unos años…
Medan se fue por una puerta y volvió al rato con dos cosas. La primera de ellas era un báculo hecho con la piel de un animal que nunca había visto y lo otro era un libro.
-¿Qué es esto? –dijo Joli al tocarlos.
-Es el báculo que perteneció a tu abuelo y luego a tu padre. Tu abuelo, yo y, bueno no importa quien más, fuimos dos de los Einherjer sobrevivientes al Ragnarok.
-Y ese libro…
-Es para el errante… Amigo debes enseñarle esto a tu pupilo…
-Entendido –Aceptó El errante.
-Ahora deben irse, viajen a Axaroth, deben continuar lo que Innistrad empezó –dijo el viejo y abrazo a su hijo.
-¿Y este abrazo padre? ¿Qué significa?
-Debes ponerte mi armadura hijo y ayudarlos…
-Pero... ¿Vas a estar bien?
-Voy a estar bien, ahora ve.
Todos decidieron irse dejando a Índigo solo.
-Índigo –lo llamó El errante- ¿Querés unirte a nosotros en este viaje?
Índigo sonrió… ¡Por supuesto que quería! ¡Y de que manera!
De ésta manera comenzó el viaje a Axaroth donde el rey lo esperaba ansioso.
Karozzo
12-02-2012, 22:42:26
Me gustaría imprimirlo y leerlo en papel. La verdad que no tengo paciencia para leer relatos en la pc.
Raziel_Saehara
13-02-2012, 12:44:14
A mi tampoco me da para leer nada en internet... pero es la unica forma de llegar a los lectores. de hecho de aca a unos meses, si no se pincha nada y si la correccion de la novela "Noche de Soledad" version 1.0 (La que habia subido a este foro era la version 2.0 que se me perdio cuando mi vieja sin querer dejo entrar un virus "Worm" en la notebook, a la m... la notebookT_T) va bien se publicara en Editorial a negociar y se distribuira en varios puntos del pais en forma independiente. Si esto pasa alguna vez, ustedes seran notificados. Ah! Gracias Karozzo!
Karozzo
13-02-2012, 13:45:28
Dicen que la mejor manera de leer textos digitales está en el Ipad, que es casi tan cómodo como leer en papel (ya que el aparato fue fabricado para eso). Lástima que son carísimas esas garchas.
Joaquin27488
13-02-2012, 14:16:59
Personalmente, te diria que es mejor en el kindle, al punto que por lo que decis, creo que te referis a eso. El Kindle tiene pantalla que simula papel, display de altisimo contraste, le entran tranca miles y miles de libros y la batería dura arriba de un mes con una sola carga. Lo unico "malo" es que los modelos baratos son bastante chicos. El Kindle fue fabricado para eso, no el iPad.
Raziel_Saehara
21-02-2012, 20:21:17
Capitulo VI: Solares de Quin.
El túnel oscuro y húmedo que hacía las veces de prisión en Axaroth ahora estaba abandonado. Muchos prisioneros habían muerto allí. Sus cadáveres descompuestos y putrefactos llenaban el lugar con un olor ocre que provocaba cierta amargura y regusto en la boca.
Barzak buscaba entre los muchos cadáveres el de su amigo. Hacia ya un tiempo habían encontrado a los que acompañaban a Matriel en aquella incursión. El rey Stephen mismo, que era sin dudas amigo íntimo del padre de Matriel, dirigía ésta incursión hacia lo más profundo de los reinos Oscuros.
-Barzak –llamó el rey.
-Acá estoy, señor.
-Decime por que supones que los oscuros no usaron el Daggerfort
-Sinceramente, no lo sé. Todo lo que sé es que estas cuevas fueron el tesoro de Codestes y Belén. Ahora parecen las mazmorras de Frinan.
-Sí es verdad -dijo el rey mirando por encima del hombro de su interlocutor solo para ver a su sobrino, Pery, sosteniendo un báculo gastado y resquebrajado.
-Señor, he encontrado esto en una de las celdas… y otra cosa. Será mejor que vengan a ver.
Pery guió al rey y a Barzak a su descubrimiento. Allí en el suelo, muerto y destripado, estaba un Oscuro.
-¡¿Qué significa esto?! –Dijo el rey muy inquieto por esta revelación. Si ahí había un Oscuro y estaba también el báculo de mago de Matriel, por que era de él, quizás hubiera logrado escapar. ¡Había que encontrarlo!
-¿Qué quiere que hagamos señor? –Inquirió Barzak a su rey.
-Busquen por cielo y tierra, Matriel no puede estar muy lejos de acá.
A solo unos días de viaje, y gracias a Gordon, el dragón, Matriel y Rashem se encontraban perdidos en alguna especie de bosque. Y eso no era bueno. Desde que habían herido al dragón negro ya casi no les quedaba energía ni fuerza vital. Necesitaban comer algo con urgencia.
-Gordon, ¿ves comida por algún lado?
Un niño humano de alrededor de cinco años era lo que el oscuro llamaba “Gordon”.
-¿Cómo querés que lo sepa si gracias a la magia del humano me he convertido en un humano común y corriente?
-No tenés por que agradecer Gordon, yo también te quiero mucho –dijo Matriel en tono de broma.
De pronto los tres sintieron un aroma a comidas y especias suaves.
-Oh-oh, ya se donde estamos…
-Yo también…
El dragón miro a ambos dos y dijo con seriedad: “Cupelheim”.
Cupelheim era el hogar de los elfos Solares. El gran Solar de Quin –El nombre de la tribu- era Wikof. Este y sus hijos gobernaban en Cupelheim desde tiempos inmemoriales.
-No podemos seguir avanzando o vos… -Matriel se dio vuelta y vio a Rashem tocando la reliquia- ¿Qué hacés?
-Le pido a mi reliquia que cambie la forma de mi cuerpo y ya que esta está ligada a mi alma puedo realizarlo.
-No sabía que el Daggerfort era tan poderoso.
-Bueno, en realidad es una de las habilidades de guerra que tiene esta arma… Si me permitís un segundo…
-Adelante.
Rashem comenzó el ritual y en cuestión de segundos su chaqueta de Oscuro se convirtió en una remera de lana junto a un abrigo de piel de buey. Un cinturón le cruzaba el pecho ya que era un cinto portador de espadas y unos pantalones de aleación suave cubrieron sus piernas. Otro cinto, pero esta vez en sus pantalones, apareció. En él podía llevar el Daggerfort tranquilamente.
-Realmente impresionante, eso va a servir mucho en Cupelheim…
Se internaron en el bosque de los Solares al cual ellos llamaban Quin, que significa “Paciencia” en el idioma de antes del Ragnarok. Su idioma había cambiado mucho en poco tiempo. Habían evolucionado de buena forma.
Rashem, a pesar de su disfraz, tenía miedo de ser descubierto. Había dicho su padre, el Gran Oscuro, que el solar de Quin tenía la habilidad de leer cualquier mente (tanto débil como fuerte) y de esa manera debilitar y controlar a su adversario.
Delante de ellos sentían que los arboles, en sus copas, se movían. Rashem las miraba con aprensión.
-Puestos de avanzada –Explicó Matriel- Solo avancen sino quieren ver su corazón atravesado por una flecha.
Gordon y Rashem caminaban detrás del humano. Se fueron internando lentamente en el bosque de Cupelheim. Al llegar a un claro donde el agua era cristalina y pura se detuvieron. Al otro lado del claro había un Solar, aunque no era un Solar cualquiera. Su ropa, una túnica color verde esmeralda incrustada en joyas y su pelo largo y rubio le daban aspecto de mujer, pero sus ojos… esos ojos… Azules… acuosos… le indicaban a Matriel que estaba ante el Solar de Quin.
Instantáneamente, al ver el ceño fruncido del Solar, los tres “humanos” hincaron sus rodillas en el suelo. Matriel, que conocía el idioma perfectamente, entabló una charla en elfico.
-Su eminencia Wikof, he venido desde Axaroth al otro lado de Cupelheim, viajando en busca de ayuda. No hemos probado bocado en unos días. Como verá tenemos con nosotros a un niño y otro humano que me ha salvado.
Wikof los miró escrutando cuanto de aquello era verdad.
-Matriel, ¿Quién te acompaña?
-Él es… Saku, y el niño es Gordon…
-Bien, crucen por el claro y vengan a mí.
Los tres decidieron obedecer. Al llegar al otro lado Wikof los abrazo.
-Celebraremos un festín en honor a Tyr y a Freya, si gustan comer algo… Pero, Matriel, debes viajar rápido hacia tu pueblo. Tu padre…
-¿Qué ha pasado con él?
-Hablemos en el Solárium. Ustedes vayan derecho por este lugar y encontraran comida –Les dijo a los otros dos que se miraron como diciendo “Gracias”.
El Solárium era un espacio verde cubierto por una cúpula de cristal. Al entrar allí, Matriel sintió que el alma se le inundaba de felicidad.
-¿Por qué has mentido Matriel?
-¿Cómo…?
-¡Ah! ¡Yo se muchas cosas de las reliquias! Si mal no recuerdo, esa daga que lleva el Oscuro en su cintura era el Daggerfort. Es fácil adivinar cuando ves el alma –Aclaro ante la mirada de incredulidad de Matriel- Por cierto, el dragón parece herido.
-Freya lo ha curado.
-¿Cómo sucedió?
-Estábamos teniendo una riña cerca del dragón dormido, la reliquia cayó y una onda expansiva devastadora golpeó al dragón junto al corazón de este.
-Y Freya a…
-Lo ha curado y lo ha transformado en humano.
-Ya veo…
-Mi padre… ¿Qué le ha pasado?
-Llegó a mis oídos que te habían capturado los Oscuros y mandé una mensajera a decírselo… No estaba equivocado… Algo murió en voz y te diré qué es: ¡Tu sed de sangre! O matás a ese Oscuro y a su dragón o te vas de Cupelheim…
-¿Cómo…? ¡Ellos me salvaron!
-Entonces tendrás que irte.
Matriel no lo podía creer… ¡Wikof pidiendo muerte a un Oscuro que ayudo a un humano!
-No te preocupes por el Daggerfort, mi hijo se ocupará de ello.
Rashem y Gordon notaron que los Solares se apiñaba a su alrededor para verlos. Todos ellos eran parecidos. Jóvenes. De gran porte y exquisita gala. Estaban probando unas nueces y almendras peladas cuando uno de los hijos, Unum, lo tomo del cuelo y lo revoleó hacia atrás.
-¡¡¡Rashem!!! –Gritó Gordon.
Pero antes que pudiera hacer nada el otro hijo de Wikof, Erum, lo levantó al aire usando magia y apretó su pecho con fuerza.
Matriel y Wikof tuvieron un enfrentamiento épico dentro del Solárium. Los rayos de magia iban y venían con sus distintos colores. ¡Tenía que por lo menos desmayarlo!
En un momento dado, ambos chocaron sus poderes… Pero el poder de Wikof era mayor. Matriel salió repelido contra el domo donde estaba la puerta abierta.
Wikof estaba aún lejos… ¡Lejos! ¡Se le ocurrió una idea!
El domo era de vidrio mágico… Quizás…
Se puso de pie.
–¡El Daggerfort nunca va a ser tuyo!
Matriel formó una flecha en forma de rayo y la sostuvo apuntándole a Wikof.
-¿Rayo eléctrico? Conozco ese hechizo…
-Sí pero no lo que yo voy a hacer con esto –De repente apuntó para arriba y el rayo pegó en el domo.
-¡Adiós!
Matriel se fue de allí ya que él se encontraba cerca de la puerta pero Wikof cayó aplastado con los vidrios.
-Eso lo detendrá un rato. Ahora a salvar a Rashem y a Gordon.
Rashem estaba perdiendo. Él, el hijo del Gran Oscuro, perdiendo contra esos sucios Solares
-¡Nunca!
Rashem se sacó el Daggerfort de la cintura y tanto él como Gordon volvieron a su forma real. Muchos solares huyeron espantados al ver semejante dragón.
Gordon arrojó fuego escarlata de su boca y dio justo en el blanco que necesitaba. Erum murió calcinado. Solo quedaba Unum.
-¡Distraélo Gordon!
El dragón comenzó a lanzar bocanadas de fuego hacia donde estaba Unum y sus alrededores. Matriel empezó su magia arcanica. Puso los dedos cruzados delante del Daggerfort y con su soplido llenó de violencia elevó por los aires a su enemigo.
Seguramente al caer se partiría el cuello. Ya estaba muerto.
El bosque entero estaba en llamas ya que las hojas estaban secas.
En la distancia vieron acercarse a Matriel.
-¿Están bien?
-Sí, hasta dentro de una hora no podemos regresar a nuestra forma virtual. Así que… ¿Podes sacarnos de acá Gordon?
Gordon como toda respuesta rugió y tanto Matriel como Rashem subieron a bordo del dragón.
Raziel_Saehara
28-02-2012, 16:36:23
Capitulo VII: ¡Persecución!
Lo huelo… Está llegando a mí… Nada puede detenerlo…
El dragón voló lejos de los solares. Lejos de Quin. Abajo se veía un prado, tenían que descansar, no era prudente seguir así por el aire. Además, Gordon aún estaba herido y necesitaba volver a la forma de niño para terminar de curarse.
Los dioses no existían, eso era verdad pues está en la historia de aquel mundo. Pero su magia aún era fuerte… Pero, ¿Podría eliminar la magia destructiva del Daggerfort? Era sabido que los magos de la orden de Belén contaban con la protección de Freya… ¿Pero hasta que punto?
Matriel pensaba en estas cosas cuando juntaba leña no solo para calentarse. Necesitaba un báculo. El solar de Quin, Wikof, aún estaba vivo. Y ellos todavía estaban en Cupelheim. Lorien aún estaba lejos, tal vez a media distancia. Se estaba haciendo de noche y las nubes se estaban moviendo al este.
-Viento de lluvia…
Los magos de la orden de Belén podían pronosticar de manera eficiente el clima y Matriel no era la excepción. Juntó madera suficiente como para pasar la noche.
El prado donde se estaban quedando pertenecía antiguamente a los Oscuros, ellos lo llamaban “Niastohg” que significaba algo así como “Resurrección”. No había un porque de ese nombre, solo se llamaba así y punto.
Matriel volvió al punto donde había dejado al dragón y a su amo curándose. La magia del Oscuro era poderosa. Probablemente Erum y Unum hubiesen muerto. El problema era Wikof. El maldito era muy testarudo. ¡Si su padre se enterase lo que intentaba hacerle! Pero si no se daba prisa Wikof podría llegar antes que él y eso sería un problema. Igualmente la lluvia lo retrasaría… o eso esperaba.
Al llegar al improvisado campamento notó que tanto Rashem como Gordon estaban profundamente dormidos. El Daggerfort era extremadamente poderoso, era verdad, pero no dejaba de ser una cuchilla afilada.
Matriel se acercó al Daggerfort y lo tomó sintiendo el poder en sus manos.
Dame tu poder… tu fuerza… juntos podemos ser uno…
Era su imaginación o el Daggerfort le hablaba. Pronto solo hubo silencio… solo se escuchaba el débil rugido del viento frio del este.
Rashem parecía estar soñando algo ya que no dejaba de repetir la palabra “Quereme”… ¿Qué estaría soñando? Ni modo, era un sueño ¿no?
Matriel sacó la daga de su funda y la miró embelesado. No supo nunca cuanto tiempo estuvo embobado con la daga en la mano ya que al momento siguiente Rashem se la estaba quitando de la mano.
-¿Qué hiciste? –Le gritaba Rashem- ¿Estas loco?
-¿Cuánto tiempo…?
-Gordon Despertate…
El dragón como toda respuesta rugió.
-Si, si sé que estás cansado y herido… ¡Tenés que sacarnos de acá!
-¿Pero porque? ¿Qué paso?
-Hablaste con el alma encerrada en el Daggerfort… ¡Lo tocaste!
-Sí, ¿Y qué? Ya lo había tocado antes.
-Sí pero no de esta manera. ¿No sentiste que alguien o algo te hablaba?
-Ahora que lo decís… Solo tomé el arma para hacerme un báculo…
Rashem estaba al borde del enojo. ¡Ja! ¡Tratar al Daggerfort como un cuchillo común! Pero eso no era lo que más le preocupaba… ¿Cuánto sabía el lord Oscuro? Su padre debía estar enterado hacia donde se dirigían. Lo único que les quedaba era penetrar en aquel bosque. O los Oscuros o los Solares. Si navegaban por el aire era posible que una oleada de Oscuros los persiguieran, pero en cambio si iban por tierra… Debían estar llegando a las tierras del Yuri, limite con Lorien en dos días cuanto mucho.
-¡He tomado una decisión! Iremos por tierra.
-Pero seguramente los solares nos estén persiguiendo...
-Y temo que no sean los únicos… ¡Mirá!
Rashem miró hacia donde le señalaba Matriel, una nube negra se extendía cubriéndose con el horizonte.
-¡Dragones! Tomen sus cosas y corran… Ya no hay tiempo. ¡Que Odín se apiade de nosotros!
El viento acariciaba los cabellos blancos y pálidos de un Oscuro. Su tez negra daba a conocer que era puro. Illian, sub general de las tropas Oscuras estaba tras la pista de un amigo suyo. En aquellos momentos estaban sobre tierras Solariegas. Cupelheim… hacia mucho tiempo aquellas tierras les habían pertenecido… Pero desde las guerras de Acero, donde Hilidan hizo el pacto con Codestes, nada parecía ser lo mismo.
En aquella época los hombres y los Oscuros, a pesar de sus diferencias, vivían en prosperas comunidades… Vivían en paz y armonía. Pero haya, por el año setenta y cinco, a la muerte de Codestes, se persiguió con odio extremo a cualquier Oscuro que pisara tierras de hombres
Pero, ¿Por qué había sucedido aquello? Illian tenía ciertas dudas de que era lo que había sucedido.
En aquellos momentos percibió la fuerza de su señor alentándolo… Ordenándole encontrar el Daggerfort. Sin ello Axaroth ya no les pertenecería. Por supuesto que aún tenían a los dragones a los cuales los humanos temían en gran manera.
…Lo percibo… está huyendo… No quiere volver conmigo… ¡es mi tesoro!
Todavía le parecía escuchar la voz de su superior al mando: el hijo de Hilidan. Nadie en toda la tierra Oscura sabía cual era el nombre de aquel Oscuro… solo se hacía llamar… Rebok. Pero era un nombre dado solo por e4l propio señor Oscuro.
Illian cerró los ojos, en aquel momento cruzaban un claro donde se percibía había estado el arma. ¿Habían huido?
Un dragón rojo. tan rojo como la sangre lo flanqueó. Se trataba del segundo al mando Febol.
-Señor, debemos enviar devuelta a los dragones a la madriguera, debemos continuar a pie.
Febol tenía razón, como siempre. Los dragones necesitaban descansar. Además era peligroso dejar a los dragones ahí.
-¡Bajaremos! ¡Da la orden!
A una señal de Febol los acorazados dragones descendieron en picada hacia las tierras de Cupelheim.
Los Oscuros descendieron cargando sus pesadas mochilas.
-¡Debemos alcanzarlos! ¡Están cerca!
Así los oscuros se encaminaron a una búsqueda que los llevaría a una aventura nunca pensada...
Joli y compañía decidieron salir de la ciudad. Al parecer su abuelo no era lo que el pensaba… ¡Un Einherjer! ¿Por qué no se lo había dicho? ¿Acaso no lo quería lo suficiente?
Medan iba delante del grupo junto al errante. Llevaba una armadura dorada con una gran espada en su cintura. Joli se acercó furtivamente y se puso a su lado a pesar de que las pisadas del hombre eran dos veces las suyas propias.
-Medan, ¿Tu padre, Igor, era también un Einherjer?
-Así es, solo uno de los muchos sobrevivientes… En total fueron quince los que sobrevivieron al Ragnarok.
-¿Estuvo durante el Ragnarok? ¡Debió ser fantástico!
-No lo creo. Mi padre aún es atormentado por pesadillas que no lo dejan descansar en paz… Solo la muerte es…
Todos se dieron vuelta asustados, incluso Índigo, ya que medan había pronunciado la “Mala” palabra.
-No le tengo miedo a la palabra…
-No la digas Medan –Sugirió el Errante algo afectado- ¿No sabés lo que significa?
-No, solo se que en una época esa palabra designo mucha cosas, haciendo que mueran tanto los dioses como muchos humanos en Midgard.
-Lo siento no la diré más –se disculpó Medan.
Llevaban tres días caminando, los pies de todos ellos estaban algo congelados.
-Ahí hay una cueva, descansaremos pasando la noche dentro.
Todos estuvieron de acuerdo.
Índigo, que no se había animado a entrar en la mente de nadie, se acurruco en un rincón durmiéndose pesadamente.
Joli aún no había aprendido a usar magia. Pero sabía que la suya era fuerte. Todavía recordaba aquel cervatillo que había casado para la comida y como lo salvó usando magia.
El errante, al observar a Joli tan meditabundo lo llamó fuera de la cueva.
-¿Qué te pasa hijo? -Por supuesto lo decía en forma figurativa.
-Errante, sos vos…
-¿A quien esperabas? ¿No vas a dormir?
Joli no dejaba de vigilar las estrellas.
-Tengo un presentimiento raro… como si las estrellas quisieran llorar por lo que habían perdido…
-¿Ah sí? ¿Y que perdieron?
-Su brillo, su esplendor… ¡Su vida!
El errante suspiró.
-Veo que estás melancólico, tal vez es por que extrañás a tu abuelo.
Joli asintió en silencio. No había nada que decir.
-¿Qué sabés del rey Stephen? –Inquirió Joli.
-Es un buen tipo y es tu tío. No se por qué habrá huido tu abuelo del castillo pero seguramente habrá tenido sus razones… no soy quien para juzgarlo. Por cierto, estamos a tres días de Axaroth, mañana comenzaremos tu entrenamiento en la magia ¿Te parece?
-Sí.
Y entusiasmado en empezar un nuevo día Joli se fue a dormir.
Raziel_Saehara
17-03-2012, 20:11:15
Capitulo VIII: El comienzo del entrenamiento Einherjer.
Despertaron temprano en la mañana. Demasiado temprano ya que aún no se veía al sol asomar en el horizonte. Joli se preguntaba si el errante lo entrenaría bien después de todo el sabía solo una magia.
Su abuelo una vez le había dicho que la magia no era para cualquiera ni siquiera para matar… ¡La magia era vida!
De pronto le sobrevino el recuerdo de su abuelo muriendo, ¿Quién habría querido matarlo? ¿Por qué? Sus preguntas aún rondaban en su mente. También recordó el regalo que le hizo su abuelo antes de morir: El colgante de la Garza de los deseos… ¿Era ese el nombre? La acarició lentamente, después de todo era el único recuerdo que le quedaba de su abuelo.
Las preguntas parecían agolparse en la mente de Joli. Despues de todo eran parientes con el rey, era su sobrino ¿no?
Joli buscó al errante por todo el campamento. No lo encontró. En un momento dado oyó el ruido de una cascada.
-Tal vez el errante esté por ahí –Se dijo y siguiendo el ruido lo siguió.
Al llegar vio que una pequeña cascada caía fuertemente y debajo de esta estaba el errante.
Al parecer no se dio cuenta de la presencia de Joli. ¿Por qué estaría ahí?
-Joli… -Escuchó que alguien entraba en su mente y pronunciaba su nombre- ¡Ven a mí!
-¿Errante?
-¿Querías aprender magia no? Tendrás el entrenamiento de un Einherjer en cada momento que se pueda.
-¿Qué debo hacer?
-Primero debés purificarte elevando tu “Conciencia”
-¿Conciencia? –Inquirió Joli.
-Sí, es el poder de todo mago, inclusos los Ma-guerreros lo sienten… La conciencia es lo que nos permite llegar a la magia. Pero ante las visicitudes de la vida debemos tranquilizar a la conciencia y el agua es la mejor manera.
-¿Qué debo hacer maestro?
-Ponerte debajo de esta cascada y liberarte, llegar al punto cero donde todo comenzó.
Joli se despojó de las vendas que cubrían su cara y también de su ropa. Solo se dejó puesto lo necesario como para tapar sus partes nobles.
Sintiendo frío penetró en la cascada…
-¡Està fría!
-El frío está solo en tu mente, en realidad lo que deberías llegar a sentir es que el frío está en tu corazón…
-O en todo mi cuerpo –Acotó Joli.
-El cuerpo es solo un envase para nuestra alma alimentada con magia… ¡Tienen que ser uña y carne el uno y lo otro! –Gritó el errante desde su sitio debajo de la cascada.
Joli se puso serio, entendía aquello como el elemento que lo llevaría a las respuestas… Se concentró y enseguida dejó de sentir frío, era como si el agua lo siguiera de largo y no lo tocara. Sentía un olor ocre, a húmedad.
De pronto se encontraba en un pasillo. A sus costados se veían celdas y en el piso un Oscuro muerto. Escuchó voces.
-Ya no hay nada que hacer Pery, debemos volver a Lorien, ellos deberían haber usado la reliquia, Pero no pudieron.
La voz tomó forma lentamente en el pasillo oscuro. Era un hombre musculoso y algo pasado de peso con un bigote prominente.
-Mi rey –decía otro que venía detrás de él- tenemos que acabar esta guerra, es nuestra oportunidad.
-Pery olvidás lo más importante: No queremos guerra, solo queremos nuestros territorios.
-Sí mi rey.
El joven quebró su voz desilusionado. Pery, así como había llamado el rey al joven, portaba un baculo negro como la noche y en el lugar donde debía haber un cristal había solo un ojo. Un ojo en llamas de mirada penetrante. A Joli le pareció o ese ojo lo miraba.
Otro hombre se acercó al rey y en su oído dijo algo que no llegó a escuchar pero parecía asustado.
-¿Estás seguro Barzak?
-Así es, lo vieron en”El viejo muelle” junto a Igor.
-Contactá con León mediante una paloma mágica. Decile lo que sabés a él.
Palomas mágicas o Arcebak: En todo el mundo nordico se conocía como Arcebak a las palomas que se enviaban desde la conciencia de un mago hacia otro mago. Podían viajar en cuestión de instantes a los puntos más distantes de Midgard.
Joli se sentía invisible ahí. De hecho lo era. De pronto sintió que era traído devuelta al lugar de donde su cuerpo se manisfestaba.
Joli cayó de rodillas en la fría agua. No entendía bien lo que pasó.
-Señor yo…
-¿Qué viste? –Dijo en un tono asustado y al ver que su pupilo se asustaba, le dijo amorosamente: Hiciste una incorporación de alma… dejaste a tu cuerpo vacío mientras vos estabas en otro lado.
-Me están buscando, un tal León iba a recibir un mensaje del rey.
-León, escuche ese nombre antes…
-Sí, el padre de Índigo: El Ma-Guerrero.
-Con razón me sonaba, debemos llegar a la siguiente ciudad: Jeramian; tal vez su líder nos de alojamiento. Cubrír tu rostro no te servirá de mucho así que mejor no te lo cubras.
Indigo despertó casi una hora después de amanecer. Desayunó unos peces a las brazas junto a Medan que también había despertado.
-Medan –Le dijo a este con la boca llena- ¿Creés que mi padre me estará buscando?
-No lo creo, ¿No estaba en una misión del rey?
-Eso creo, lo que pasa es que nunca estuve tanto tiempo fuera de casa y… bueno… soy apenas un niño.
-Sí eso es verdad. Pero tu padre estaba un poco raro últimamente, ¿Qué le estará pasando?
En la distancia oyeron voces. Se trataba de Joli y el errante. Este ultimo parecía asustado.
-Preparensé, debemos seguir con el viaje.
-¿Tan rápido? –Inquirió Medan- No hemos terminado de desayunar.
-Es imprecindible que salgamos ahora… Fuerzas oscuras se están replegando cerca nuestro…
Joli no entendía lo importante que era que él llegara a… Bueno, que llegara ahí…
Caminaron aún masticando los peces que estaban fríos pero sabrosos.
-Errante, ¿Cuál es su interés en todo esto? –Inquirió Medan pensativo.
-No me gusta la injusticia… a este joven le mataron a su abuelo ¡Eso es injusto!
-Errante –Dijo Joli- ¿Usted conoció a mi abuelo verdad? Por eso busca ayudarme…
El errante suspiró.
-Veo que no hay salida… he tratado de esconder mi pasado pero, como decía Innistrad, el pasado siempre vuelve. Descansemos acá ya es de noche.
Luego de que Medan trajera leña nueva e hicieran un fuego a orillas del río Faz en la cordillera con Jeramian, el errante comenzó su relato.
“Hace algunos años yo trabajaba en el castillo de Lorien. Tu padre era mi pupilo ya que yo enseñaba magia a los que buscaban la verdadera magia y no aquella que enseñaba Dixon, Mi hermano gemelo. El rey me lo permitía por que yo lo ayudaba en los que haceres del castillo. De un momento a otro, el rey tuvo dos hijos: Stephen e Innistrad. Innistrad mostraba dotes únicos para la magia, era muy fuerte. En aquella época Codestes enseñaba en la torre y Dixon se preparaba para reemplazarlo. El padre de Stephen e Innistrad, el rey Maximun, había sido un Einherjer. Había luchado durante el Ragnarok junto a Odín… había sobrevivido al caos. Él había unido a todos los pueblos bajo la misma marca: La orden del León escarlata. Sí, se que nunca han oído hablar de ella. La orden se creo con el fin de evitar un nuevo apocalipsis… Un nuevo Ragnarok”
“Siguiendo con la historia, Maximun me ordenó entrenar a los dos niños a pesar de que Codestes lo reprobaba. Ambos prosperaban bien en el entrenamiento Einherjer… Pero un día, cuando ambos tenían veintidós años, una chica de nombre “Lucca” se presento en el castillo. Era hermosa se la mirara como se la mirara. El primero en querer cortejarla fue Stephen. Hizo de todo en pos de ello. No la impresiono. Más bien Lucca lo evadía cuando se lo cruzaba por el castillo. En cambio Innistrad… ¡Ah! Era pura dulzura con la dama. Le regalaba flores, le hacía cumplidos. ¿Qué mas podía querer una dama joven y bella como era Lucca? El odio creció dentro de Stephen y ese odio lo llevó a hacer un viaje… Nadie sabe donde fue…”
“En ese tiempo el amor de Lucca creció y se hizo fuerte. Pronto Innistrad tuvo descendencia: Tu padre: Pasocon. Fueron épocas buenas en el castillo. Yo enseñaba las magias que Dixon había prohibido y Psocon me ayudaba. Si había alguien en este mundo que no merecía morir era él.”
“Pasocon se casó con una joven pueblerina a la que hizo reina: Bellatrix, tu madre Joli.”
“En aquellas épocas yo te cuidaba. Tu padre me había hecho tu padrino. Pero ese día, al momento de la noche y justo cuando tu abuelo había venido a visitarte un viento terrorífico sopló y un grito espeluznante se escuchó. Corrimos a ver que era lo que sucedía y nos dimos cuenta que tanto Bellatrix como Lucca estaban muertas, al igual que… ¡Pasocon!”
“Stephen estaba ahí enceguecido por la furia. El miedo corrió por nuestro cuerpo. ¿Podía haber algo peor? ¡Los niños! ¡Los herederos! Si joli, eran dos. No se que habrá sido del otro niño, pero Innistrad escapó y se refugió en la orden del león escarlata junto a ti. Y yo huí del castillo.”
-Esa es toda la historia, ahora depende de vos… Aprentemente el rey tiene doble personalidad ya que se dice es el rey más bueno de la historia de Midgard… Pero yo no lo creo.
-Señor errante, ¿Cuántos años tiene? –Pregunto Índigo tratando de no parecer mal educado.
-Los suficientes niño, los suficientes. Descansen hoy, mañana seguiremos con el entrenamiento.
Y así pasaron la noche, observados por una figura sobre los arboles… Un león que había escuchado la historia. Un León de la orden escarlata.
Raziel_Saehara
26-03-2012, 21:57:39
Capitulo IX: La orden del León escarlata.
En un lugar escondido del resto del mundo nórdico, un grupo de trece personas discutían un asunto importante. Esperaban con aprensión a aquel que habían enviado a investigar.
Observaban la puerta de entrada interesados. Pronto llegaría él: El león.
Las puertas se abrieron de par en par y el frío del exterior entró. Nadie se inmutó en aquel circulo.
-Has llegado… -Dijo alguien del gtupo a quien la oscuridad del recinto cubría.
Entre la nieve apareció un hombre joven, musculoso y con una careta en forma de león. Al entrar se la sacó, no era de educación no mostrar su rostro a sus superiores.
Al sacarse la careta pudo vérsele el rostro de un hombre de guerra. Su rostro estaba “adornado” bajo una lluvia de cicatrices. Sus ojos, azules como el cielo, denotaban una energía única capaz tanto de destruir como de crear.
-Se te da la bienvenida León –Dijo el que parecía ser el líder.
-Se te saluda Buey –Dijo León en el mismo tono complaciente.
A continuación se desarrolló una charla entre Buey y León:
-¿Hiciste contacto con el objetivo?
- Estuve en el claro del bosque donde están entrenando. Muy pronto el nieto de Innistrad tendrá poder y cumpliremos con la visión que ha hecho la profetisa.
-Eso espero. Pero, ¿es seguro que él es poderoso?
-Así parece. Estuve toda la mañana de ayer persiguiéndolos. Tuve que engañar al rey Stephen para cumplir con la misión. Recibí ayer un Arcebak, las palomas mágicas de los magos de la orden de Belén, en la que me notificaban la ubicación del chico.
-Tené cuidado con eso –dijo lo que pareció la voz de una mujer.
-Serpiente, sé lo que hago. Ahora mismo se dirigen a Jeramian, la ciudad del conde Terra. Allí los espiaré. Ahora debo irme. Nos vemos mañana a la misma hora.
-León –advirtió el Buey- tené cuidado con Stephen. No es de fiar.
-Tranquilos, mi hijo está con ellos, nada puede sucederles.
Lejos de todo este plan se encontraban Matriel, Rashem y Gordon. No habían probado bocado en días y se morían de hambre. Además de que tenían una horrible sed.
-Detengamonos un poco –Pidió Matriel con todos los huesos doloridos- no doy más.
-Pensé que los magos eran màs resistentes o que podían flotar o hasta volar –Dijo Rashem sentándose contra un árbol también cansado.
-Si solo tuviera un báculo…
-Podes utilizar el Daggerfort… -sugirió el Oscuro- … ¿O no querés?
-no es eso… Pero puedo probar.
Rashem le dió el Daggerfort a Matriel. Sintió la energía sacudiéndole el cuerpo. Era un poder inmesurable.
-Enviare un Arcebak a mi padre…
De la punta de la daga salió una bella paloma blanca que desapareció al extender sus alas palidas hacia el cielo.
Lejos de allí, Dixon recibìa el mensaje y este decía:
“Padre, se que me crees muerto, no me he cruzado con ninguno de los hombres del rey como para solicitar ayuda. Te solicito abras un canal mágico para aparecer en la torre. De cómo me escapé no puedo decírtelo pero tengo buenas noticias: El Daggerfort está en nuestro poder. Cuando abras el conducto te diré más”
Solo tuvieron que esperar alrededor de cinco minutos para que un conducto se abriera desde la torre de magia hasta donde estaban ellos.
-Vamos Rashem, vos también Gordon.
Tanto Rashem como Gordon tomaron su forma humana nuevamente, entraron en el conducto y pronto aparecieron en la torre.
Los conductos mágicos dejaban enviar o recibir una cantidad limitada de materia por conducto, aunque no todos los magos podían hacerlo, se requería mucho poder.
Al entrar en la torre Matriel se abalanzó sobre su padre, Dixon, llenándolo de ternura hasta el punto de los besos. Su padre, ahora mas tranquilo, lo abrazó. Luego de unos instantes se percató del niño y el otro hombre que estaban con él.
Rashem miraba todo su alrededor asombrado por el lujo del bastión. Sus paredes blancas y pulidas al punto del brillo fue su primer observación.
-Padre, ellos son mis salvadores. Él es Rashem –Dijo presentando al muchacho rubio y de ojos negros como cucarachas- Y él es...
-Mi hermano –interrumpió Rashem.
-Así es, soy gordon –Dijo el niño que apenas conocía la lengua humana.
-Se los saluda –Extendió una mano Dixon que fue tomada primero por Rashem y luego por el pequeño Gordon.
Dixon, que estaba al borde de las lágrimas pidió a su mano derecha, un criado de nombre Asuma, que llevara a los invitados a un cuarto… Pero antes…
-¿Dijiste que tenías el Daggerfort hijo?
-Sobre eso, señor –Se adelantó Rashem haciéndose ver- el Daggerfort está vinculado a mi.
-Pero… ¿Cómo es eso…? –Comenzó Dixon pero se detuvo. Ahora entendía como era que escaparon y al hablar lo hizo en voz baja.
-¿Es un oscuro? –Preguntó fascinado por el disfraz.
-Sí, pero será mejor que vayamos a un lugar seguro.
Todos estuvieron de acuerdo. Se dirigieron a los aposentos de Dixon.
Caminaron en silencio por la torre cruzándose a varias personas, entre ellas a una elfa pelirroja que, sin que ellos se dieran cuenta, optó por seguirlos. Al doblar por la esquina se metieron en la primera sala iluminada con velas que había allí.
La elfa, que no los había perdido de vista, puso su entrometida oreja contra la puerta mientras observaba que no pasara nadie por allí.
Ella escuchó lo que decía Matriel y el otro hombre al líder de la orden de Belén. Al terminar, se escuchó un resoplido.
-¡Esto no es posible! ¿Y si alguien se entera?
-No tienen porque… El disfraz es perfecto… Solo necesito hablar con Stephen y entregarle el Daggerfort. Debo desvincularme a él.
-Ya veo –Dijo Dixon dubitativo- Supongo que necesitás asilo.
-Si me lo permite señor… -Dijo el Oscuro- …Solo pido refugio. Quiero terminar lo que empezó mi abuelo Hilidan.
Hilidan fue el oscuro que hizo el pacto con Codestes luego que el malvado Frinnan lo traicionara y matara a Belén.
-Muy bien… Puedes permanecer en la torre, solo que debes conservar esa forma… Un humano y un niño no se parecen a un oscuro y un dragón…
La elfa que escuchaba atentamente detrás de la puerta, tuvo que contenerse para no salir corriendo. ¿Qué hacia un Oscuro y un Dragón en la torre?
-Señor, tuvimos un inconveniente en tierras solares… -Indicó el oscuro a Dixon, y desarrollaron lo que paso en Cupellheim.
-¿Por qué tratar de matarte? Se supone que los Solares están en una situación neutra… Por cierto, aquí mismo, en esta torre, hay una Solar.
-¿Aquí? –Se sorprendieron el Oscuro y el dragón.
-Sí, la cruzamos cuando veníamos hacia acá
-No me di cuenta –se disculpo Rashem.
-Bueno todo esto es muy misterioso. Consultare con la profetisa, ahora si me disculpan.
Se escuchó el ruido de una silla y la elfa supo que era hora de largarse de ahí.
El templo de la profetisa Ciruela, se encontraba un poco alejada de la ciudad, sobre una colina. Muchas veces, no tanto como hubiese querido, Dixon había confiado a ella. Gracias a eso supo lo de su hermano y el rey Stephen… Tambien Innistrad. Había oído rumores en los pasillos de la torre que el nieto de Innistrad había vuelto. ¿Podría ser verdad?
Por suerte Dixon no necesitaba caminar para ir al templo a consultar. Solo se valió de un conducto de teletransportación de masas. Ya había usado uno ese día y había transportado tres personas; en realidad un humano, un oscuro y un dragón. Solo podría usarlo una vez más antes de acabar el día. Aquella magia no era de confiar. Necesitaba descansar entre una teletransportación y otra.
Llegó más rápido de lo que pensaba. El entorno de la torre copn su perfil blanco marfileño cambio por uno celeste. Todo el derredor de la sala estaba cubierta por una especie de sabanas celestes. Frente a él se ubicaba la sala del encuentro que es donde estaba la “Volva” o profetisa Ciruela.
Dixon penetró en la sala que olía a ciruelas rojas, dulces y deliciosas. Por e l olor de este perfume es que a la volva la nombran como ciruela.
-Bienvenido viajero del destino. ¿En que te puedo ayudar?
Dixon hinco una rodilla en el suelo y bajo su mirada a este.
-Bien, veo en tu futuro Dixon –Lo nombró a pesar de que no descorrió la seda que cubría el templo.
-veo a un Oscuro y un dragón… sí, así es… y piensas que has fallado al admitirlos dentro de tu hogar… Dixon, nada es casualidad y lo sabes… Su objetivo es claro… ¿Pero el tuyo? El rey esta cerca, está a punto de subir al poder del mundo Nòrdico… Ten eso en cuenta cuando tomes las decisiones que conciernen a tus responsabilidades.
-Gracias Volva.
Dixon se fue lentamente para atrá pero la Volva volvió a hablar:
-Recuerda los tiempos felices Dixon… no olvides el amor.
Y con estas palabras la Volva lo dejó ir.
Raziel_Saehara
29-03-2012, 21:11:51
Capitulo X: Ji Nux y el gremio oscuro de Dark.
Joli, el errante, Medan e Indigo llegaron pronto a la ciudad de Jeramian. A Joli le había parecido que el errante estaba nervioso ya que a cada minuto se daba vuelta para asegurarse que nadie lo seguía… Tenía esa pequeña impresión.
Al llegar a la ciudad y abandonar el camino arbolado se sintió más seguro.
Las compuertas de la ciudad de Jeramian estaban cerradas al paso. Solo se abrirían a la salida del sol y durante el día, al anochecer se cerrarían de vuelta. Para mala suerte suya habían llegado de noche a las compuertas de Jeramian.
El centinela los vio venir desde lejos y sonó el cuerno. Al llegar hasta la compuerta, el centinela preguntó algo nervioso:
-¿Quiénes son? Identifiquense…
-Me llaman “El errante” –Especificó él- Y ellos son Joli, nieto de Innistrad, Indigo hijo del Ma-Guerrero León y Medan el tabernero de Lorien.
El centila paseo su mirada por cada uno de ellos… Especialmente por el errante.
Se puso a discutir con otro de los guardias.
-Se los dejará pasar, corranse a un lado.
Ellos obedecieron y se hicieron a un lado, acto seguido la puerta comenzó a moverse. Primero un poco y luego un hueco suficientemente grande como para que entren.
Una chica joven, tal vez unos cinco años, Salió a recibirlos.
-Bienvenidos a Jeramian –Dijo ella con una sonrisa- las tierras de lord Terra les da la bienvenida viajeros.
El errante se adelantó y saludo a la joven.
-Nieve... –La joven se asustó al escuchar su nombre- …
-¿Errante? –Él confirmó la pregunta- Debo decirte que me da gusto verte en estos tiempos oscuros.
-¿Qué ha pasado aquí?
-Se trata de mi padre… Pero pasa, no podemos dejar la puerta abierta.
Todos entraron y escucharon como se cerraba la puerta tras ellos. Siguieron a Nieve hasta una de las chozas más elegantes del pueblo. La mayoría de las casas de aquel pueblo estaban cubiertas con chapas de metal común y paja, como los establos, en cambio aquel lugar tenía tejas de un rojo sangriento. Al entrar en la misma, Nieve cerró con llave.
Al verla más de cerca, Nieve parecía enferma. Su pelo blanco recogido en una trenza daba la impresión de estar hecha con nieve real. Sus ojos verdes, que siempre habían refulgido de vida, ahora estaban apagados. Además de todo esto, era extremadamente flaca y alta.
-Errante, es un placer que hayas venido a mi ciudad nuevamente… Pero no sé si es el mejor momento –Dijo apesadumbrada.
-¿Qué le ha pasado a Lord Terra?
-Bueno… ¡Está muy enfermo! –gritó ella sin contener sus lágrimas- Mi padre, uno de los hombres más fuerte de nuestro mundo, a punto de,,, -Iba a decir “Morir” pero cayó de rodillas dejando que sus lágrimas se escurrieran libremente.
El errante la tomó del hombro y la miró, ¿Qué podría estar afectando a Terra para estar al borde de la muerte?
De repente sonó la alarma, el cuerno gemía su lamento y sonaba como nunca había sonado.
-¡Oh no! ¡Son ellos!
-¿Ellos? –Se dijo Joli y notó que nieve empalidecia- ¿Quiénes son ellos? –Pregunto Joli y miró al errante.
-Son… Los reptilianos de Ji Nux…
-¿Ji Nux has dicho? –Dijo medan sin poder contenerse- ¡Ese malvado!
Joli, que no conocía a ningún Ji Nux, preguntó al errante.
-Era el mejor soldado que tuvo tu abuelo bajo su mando, dicen que se exilió cuando él se escapó del castillo…
-Pero ha vuelto –Dijo Nieve que no dejaba de llorar- Quiere tomar el control de Jeramian ahora que mi padre está enfermo.
Medan, que ya se había puesto la armadura de Einherjer, le entregó a Joli el báculo.
-¿Vamos a defender este lugar? ¿Verdad Joli?
Joli aún no sabía pelear, no sabía ninguna magia… ¡Esperen! ¡Si sabía una magia! Y ahora que sabía usar la conciencia mágica tal vez su poder hubiera aumentado.
-Joli. Sígueme… -Le dijo el errante- Indigo y medan defiendan estas tierras como si fueran suyas, Nieve llévame hasta Lord Terra.
-¿Qué…? ¿Qué has de hacer?
Joli sonrió y el errante asintió:
“Vamos a curarlo”
Joli y el errante corrieron hacia arriba, por el camino que llevaba a un canal portuario de donde salía la mercadería de la ciudad hacia otros lados. En la última casa de uno de los costados se encontraba la habitación donde estaba Lord Terra.
Nieve sacó las llaves que abrían la puerta y abrió con ellas haciéndose a un lado para que entraran ambos dos.
El errante miró a Terra como si se tratara de un viejo amigo, y es que lo era.
-¡Te lo encargó Joli!
Joli se agachó y puso sus manos sobre el rostro palido de Terra. Al tocarlo sintió que la magia lo invadía, como cuando curó al cervatillo… como cuando murió su abuelo… El alma le dolia… Si hubiese dispuesto de ese poder cuando murió Innistrad… Pero ahora no podía pensar en ello. Observó el rostro de aquel hombre que se contorsionaba bajo el dolor de la enfermedad. Terra tenía un cuerpo macizo y grandote, era como un oso gigante con barba y mucho pelo en su cabellera negra y túpida.
El errante mientras tanto había hecho pasar a la cabaña a Nieve y la protegía con su magia.
Mientras esto sucedía, Indigo y Medan salían afuera de la casa para ayudar al ejercito. Al costado, en la cintura, y bajo la magia de medan se formó una espada ligera y poderosa. Indigo la reconoció al instante. Se trataba de una reliquia entregada por Odín durante el Ragnarok a los Einherjer: La espada Efron. Fue la espada que utilizó el mismo Odín durante el Ragnarok. ¿Cómo era que aquella esoada tan poderosa estaba en manos de un tabernero.
Uno de los soldados, al ver lo que portaba Medan profirió un grito ahogado. Los demás soldados también se dieron vuelta y observaron a Medan como si fuera un Dios.
-Señor –Dijo el capitán de las tropas- Por favor, ayudenos… Somos tan solo veinte personas, hemos resistido hasta ahora pero… -Al soldado le falló la voz.
-Entiendo –Dijo Medan- ¿Quién es nuestro enemigo? ¿Qué quiere?
-Se trata de Ji Nux, uno de los doce apóstoles de Frinnan, y el último de aquella raza traicionera… -El soldado soltó algunas palabras en contra de Ji Nux-… Ese bastardo nos ha hecho creer que era un emisario del rey Stephen para luego enfermar a Lord Terra.
-Entiendo, y no debes preocuparte, yo solo puedo contra ese ejercito ya que dispongo de una reliquia.
El soldado aceptó las palabras de Medan y ordenó abrir las puertas del fuerte.
Medan e Indigo salieron a donde esta Ji Nux y sus reptilianos. Eran alrededor de cien reptiles. Todos de pie y con sus grasientos ojos observándole. Dieron un paso atrás y murmuraron alto en su idioma el nombre de la espada. Ellos reconocíeron al guerrero como su enemigo natural. Luego miraron al niño y rieron. ¿Eso era todo lo que tenían los humanos? Sería pan comido.
Los reptilianos se lanzaron al ataque. Indigo extendió una mano y la primera fila de soldados murió en el acto.
Indigo sonrió. Los reptilianos dieron un paso atrás… Acaso aquel niño… ¡No iban a permitirlo!
Indigo volvió a extender su mano y dijo:
-Supresión mental –Y la segunda línea se paralizó, ¿Qué demonios estaba pasando?
Medan miró al chico que sonreía como si estuviera jugando con sus victimas y apaliandolas para disfrutar y gozar con la destrucción.
-Es turno de Efron –Gritó Medan y sacó un polvo de una de sus cartucheras mágicas que estaba en su cintura- Polvo de hadas… ¡Destruyan!
Largo el polvo al aire e hizo un corte como queriendo cortar el polvito.
La segunda línea de Reptilianos fue cortada a la distancia como si fueran nada más que pan.
-Los reptilianos asustados comenzaron a retroceder, ya no les apetecía atacar el fuerte. Preferían seguir viviendo de la carroña en Cupellheim que morir allí.
Tocaron el cuerno y emprendieron la retirada pero ya era tarde.
-Campo de supresión –Gritó Indigo, y los reptilianos cayeron fulminados.
-No era necesario aquello Indigo –Indigo no contestó, solo miró al grupo de reptiles muertos- Ji Nux…-Se volvió a Medan- Ji Nux no está…
Raziel_Saehara
29-03-2012, 21:12:39
Joli trataba de mantener la concentración. ¿Por qué quería Ji Nux las tierras de Lord Terra? ¿Qué ganancia le daba?
La estancia en la que estaban era grande y muy bella. Había unos retratos pintados a mano.
-¿Con que estaban acá? –Dijo una voz heterea con cierta malignidad en su timbre.
El errante, Que hasta el momento no había dicho nada, se dio vuelta.
-¿Quién sos? ¡Da la cara!
-Como quieras Errante.
Un monje de habito oscuro y hetereo, como si no estuviera ahí apareció de la nada.
-Ji Nux… Creí que estabas muerto…
-Así es, lo estoy… Esto es un holograma, una especie de transfiguración de lo que queda de mi en el universo.
-¿Cómo es que has vuelto? ¿Cómo es que diriges un ejercito de Reptilianos?
-Recuerdas a Dark… seguramente si… bueno, el está vivo… Se ha unido a un gremio oscuro y pronto volverá… -Una risa estridente salió de su garganta invisible.
El errante clavó su báculo en el suelo y profirió un grito agudo… A Joli le pareció oír un rugido como el de una bestia furiosa. Un viento agresivo sopló y Ji Nux desapareció. Instantes después Terra se puso en pie. ¿Estaba curado? Joli miró al errante y notó que estaba asustado: Dark, era todo lo que decía. Joli se preguntó quien era Dark… De repente cayó al suelo como agotado.
-No puede ser… ¿Cómo sobrevivió?
El errante lo recordaba bien. Fue su aprendiz hace tiempo pero se revelo contra su maestro. Tuvieron una pelea en la que el Errante resulto herido y el muerto. ¿Cómo es que estaba vivo y ayudando a Ji Nux?
-Errante… Errante… ¿Estás bien? –Unos ojos verdes lo miraron por sobre el hombro.
-Estoy bien –Dijo al darse cuenta que también Indigo y Medan lo miraban –Estoy bien- repitió mirando a su alrededor. Su corazón le latía fuertemente.
-¿Estas bien, Terra? –Dijo el errante al dueño de aquellas tierras.
-Sí, pero, no entiendo como me cure…
-Fui yo señor… Mi nombre es Joli –Agregó viendo que Terra lo miraba absorto.
-¿Dijiste Joli? ¿El nieto de Innistrad?
-El mismo –Interrumpió el errante satisfecho- Tiene esa magia poderosa hererada de su abuelo…
-¡Y su padre! –Agregó Terra.
-Y su padre –Aceptó el Errante.
Nieve, que había recuperado su color, interrumpió el momento feliz.
-¿Qué paso con los reptilianos?
-Yo los elimine –Dijo Indigo.
-Y yo ayude.
-¿Ustedes dos solos? –Inquirió contenta Nieve, a lo que Joli asintió.
Terra y su hija dieron las gracias y después de un banquete donde cocinaron la carne de los reptilianos muertos, terra hizo un anuncio:
-¡Aquí mismo y gracias a estos hombres, nuestros salvadores, haremos renacer el Gremio “Esfera mental”! ¡Bienvenidos a Jeramian!
Todos sonrieron… Y así pasaron tres meses.
Raziel_Saehara
24-04-2012, 20:34:39
Perdón a todos por la tardanza... No he disponido (ah re bestia) de tiempo. Empecé a estudiar un profesorado de psicologia y me ocupa la mayor parte del tiempo... quiero ser profesor y la psicologia es algo que me gusta... en fin... Para la banda de AAF... aqui esta la continuación.
Capitulo XI: Dark y el dragón dorado.
Hacia muchísimo tiempo atrás, cuando el errante todavía no lo era y su rostro estaba curtido por el sol. Un señor oscuro se alzaba. Hilidan, que había hecho un pacto con Codestes y su prole, estaba enfurecido. ¿Cómo era que los humanos sucios y tramposos habían desecho el pacto…? ¡La ley! ¡¿Qué se creían esos!? Si no fuera por el bebé que tenía… Hilidan quería la paz para todas las naciones de Midgard. ¡No más guerras! Humanos… ¡Ojala volvieran los dioses para enseñarles a esos humanos a no mentir!
… Pero los dioses no estaban… El Ragnarok se los había llevado… Solo quedó el universo vacío dotado de magia… ¡La “Conciencia”!
Pronto ese bebé creció y guió a las fuerzas en Axaroth hacia la victoria… O mejor dicho “A recuperar lo que les correspondía por derecho”.
Pero… A todo esto hay que sumarle el renacimiento del gremio “Esfera mental”.
En el pasado el errante y Terra fueron sirvientes en el castillo de Lorien, pero ya no más. Ambos dos tuvieron que separar sus caminos… rehúsar la conciencia, y todo por Dark.
-Padre, ya he tenido que esperar suficiente… Juramos no atacar a los humanos mientras vivieces, y no hemos desobedecido en absoluto.
Dark miraba atravez de sus ojos color dorado, como dos relojes de arena cuya vida se va extinguiendo, a quien fuera su antiguo maestro. Su pelo verde le daba un aspecto desalineado pero a la vez incitaba a una pregunta cuya respuesta incluía la palabra “muerte”.
-Dark… -Dijo una voz que parecía venir desde dentro de la caverna- Hijo mío… has recibido mi entrenamiento… Debes usarlo como más te parezca…
-Padre… El poder que me has dado lo usaré como me has enseñado…
Con un rugido el dragón que había sido tutor de Dark, y a la vez su padre, murió.
Durante tres meses Dark fue de cementerio en cementerio buscando a aquellos que eran más poderosos para unirlos a su gremio… ¡Nigromante dragón!
Durante tres meses, después del ataque a la ciudad portuaria de Jeramian, se corrío la palabra por todo Midgard: “Ji Nux está vivo”. El miedo se apoderó de las ciudades humanas y Solares.
Pero también se corrió la palabra de que el gremio “Esfera mental” había renacido.
Pasaron tres meses desde que Esfera mental fue reabierto. Joli se enteró que su abuelo también había pertenecido a la antigua Esfera mental junto al gremio del león escarlata.
Por otro lado, nada se sabía aún del rey Stephen, no había vuelto aún de las tierras Oscuras. Dixon trato de abrirles un conducto mental así como hizo con Matriel su hijo, pero nadie contestaba a su llamado. El pueblo entero de Lorien estaba rezando por las vidas de sus soldados… y su rey.
Por otro lado, los hombres del señor Oscuro nunca encontraron al Dragón perdido ni a su compañero de armas. Illian, sin embargo, juró vengarse de los hombres por esta muerte.
También estaba el asunto de Matriel, Rashem y Gordon. Dixon trataba de no decir nada… pero estaba aquella elfa que, al parecer de Dixon, algo sabía de lo sucedido allí.
Joli, mientras tanto había entrenado fuertemente en el gremio. Había utilizado su poder para salvar al señor de esas tierras, Lord Terra, quien los premió con un lugar en su ciudad.
Muchos de los que habían huido de aquel lugar volvieron pidiéndole perdón a su señor y, de esa manera, unirse al gremio.
De a poco, se fueron uniendo hombres de todo el continente de Igmea para ayudarse entre ellos.
Ese día, Indigo, quien aún no había vuelto a su casa y a todos les extrañaba que su padre no se preocupara por él, salió fuera de las compuertas de Jeramian argumentando que tenía cosas por hacer allí.
Indigo camino por la espesura alejándose de la ciudad. Tenía una misión y no iba a fallar. Abrió un paquete que llevaba en la mano y sacó una máscara. Era la cara de un corcel. Trepó al árbol más cercano y sacó del mismo paquete un silbato, pero no lo sonó… Parecía indeciso… Lo observó como si eso le fuera a hacer daño… Por fin lo sonó.
Al parecer el silbato no hacía ruido, y aunque asi fuera la ventisca de aquella espesura no le iba a permitir a nadie escucharlo. Esperó lo que parecieron momentos de ansiedad hasta que un conducto se abrió.
Indigo se metio en el conducto y sintió como que era arrastrado hasta las fauces del mundo. Cuando todo se detuvo observó detenidamente el lugar. Era un edifició blanco en medio de un desierto nevado. Si no supiera que estaba ahí ni siquiera lo hubiese visto ya que era tan blanco como la nieve que lo adornaba. La puerta se abrió y lo recibió León.
-Hijo, Se te saluda…
-Igualmente a vos padre…
No había tiempo para discusiones asi que ambos entraron al lugar.
Un hogar calentito y confortable se extendía en una de las puntas donde había un hombre sentado. Era un viejo que tenía la máscara del bufalo a su lado.
Allí, rodeando la mesa, había un grupo de personas todas con sus respectivas máscaras.
-Bienvenido –Dijo el viejo- Como primera norma debés sacarte la máscara al entrar acá… -Indigo obedeció- … bien puedes pasar, sentate en ese costado.
Indigo obedeció el ritual y tomó asiento haciendo ruido la silla al sentarse.
-Bien, he de darles la bienvenida a la orden del León escarlata a los nuevos. Cebra, Caballo y Behemot. Bien, como cada uno de ustedes sabe, sus misiones, desde el momento que se las entregan, son secretas. Solo el líder de la orden, o sea yo, sabe su misión. Pero hablando en general tenemos un problema, Y tenemos que pedir ayuda al gremio más importante de Midgard…
-Esfera mental –acotó león y miró a su hijo.
-Así es… Lamentablemente yo tengo mi misión dada por el jefe Leviatán y no puedo presentarme… tampoco podemos ir diciendo nuestra misión por el mundo… En fin, uno de los representates de esta sala, caballo, es parte de ese Gremio.
-Disculpame Bufalo, ¿Contra quien peleamos?
-Su apodo es Dark que en el antiguo idioma del Ragnarok significa “negro” “Vacío” Ya tendrás tiempo de conocerlo –Y una sonrisa se le dibujo en el rostro tergiversado por la luz del hogar de aquel viejo- Aparentemente, gracias a nuestro hermano “León” hemos averiguado que Dark se encuentra en el continente de Vera Cruz, que es cercano a Igmea, atacando poblados en busca del alma “Secreta”, anque se que está resguardada muy bien –Pareció mirar a Indigo con un brillo en sus ojos negros tan electrizantes- también sabemos que hace un mes el dragón dorado, aquel que oprimía la maldad de Dark, ha fallecido de viejo.
-¿Qué es lo que busca Dark señor? –Pregunto Behemot- Además del alma secreta.
-El último Ragnarok…
Todos cayaron… No sabían que decir… La mente de Indigo trabajaba a mil por hora… ¡No podían estar hablando en serio!
-Señor –Dijo Indigo- El último Ragnarok es un mito…
-Permiteme decirte caballo que es muy real. Es una magia tan poderosa que destruiría todo lo que nos hemos visto forzados a crear… Por supuesto, yo no soy un Dios pero debemos frenarlo. Y esa es tu misión secundaria caballo –Objetó secundando la palabra al Caballo.
Cebra observaba todo con interés. Era una niña de unos ocho años o menos quizás.
-Bien, en unos días, Cebra y Behemot se unirán al gremio demostrando algúna que otra magia, en Esfera mental. Quiero que cada uno de ustedes haga su parte en esta guerra pero sin revelar excesiva información –Indicó el bufalo- Por otro lado, deben evitar las peleas con los doce apóstoles de Frinnan o incluso pelear contra Dark.
Bufalo dio por cerrada la charla y abrió varios conductos para las diferentes localizaciones.
Raziel_Saehara
24-04-2012, 20:35:26
Los ciudadanos al norte del continente de Vera Cruz estaban asustados. Dark y los apóstoles de Frinnan no dejaban de atacar ciudad por ciudad.
Pero ese día todo iba a cambiar.
Dixon, que aún lo aquejaba parte de la tristeza, a pesar de que su hijo había vuelto sano y salvo a la torre de la magia suprema, estaba en sus aposentos recostado… soñando.
Escuchaba la voz de su hijo. “Padre, estoy muerto y me he pasado de bando. Debes destruir Jeramian para que yo sea felíz” A Dixon se le escapaban las lágrimas. ¡Su hijo! ¡Muerto!
Despertó en la noche con un sudor frío recorriéndole el cuerpo.
-¿Que fue eso?- Se preguntaba una y otra vez- Debo ver a mi hijo.
Era media noche en la torre. Todos o casi todos estaban durmiendo. Solo unos pocos magos, que se habían quedado elevando su conciencia o jugando al Pixel, daban vueltas por el recinto.
La sala donde estaba Matriel estaba vacía y su hijo bebía una jarra de hidromiel… En tiempos antiguos la hidromiel era la única bebida que consumían los dioses con el objetivo de mantener su conciencia elevada.
Ahora Matriel estaba bebiendo de esa bebida. Rashem, que ya se había acostumbrado a la vida en la torre, al igual que Gordon, estaba allí hablando.
El salón en el que se encontraban era de una inmensidad tal que cualquier sonido era escuchado en toda la sala.
-Buenas noches hijo… -Dixon, cuyo corazón latía rápidamente (Efecto de la pesadilla) se tranquilizó.
-Padre, ¿Qué haces levantado a estas horas?
-Tuve una pesadilla y no me podía dormir sin verificar lo sucedido… pero ahora que se que estas bien volveré a mi cama…
Desde donde estaban sentados podían ver todo lo que pasaba en las calles silenciosas… De repente un brillo en la distancia le dijo a Dixon que algo se acercaba rápidamente…
-¿Qué es eso? –Dijo Matriel, lo que hizo que su padre se diera vuelta y mirara por la ventana. Eso se acercaba peligrosamente a ellos. Tardaron unos minutos en comprender hasta que “Eso” se posó en la ventana.
-Un arzeback –La paloma gorgojeaba tranquilamente en la ventana- Padre…
-Es de Pery… -Dijo Dixon al tomarla entre sus manos- … Quiere que abra un conducto.
-Matriel, Rashem, Gordon váyanse de acá… no quiero que el rey los vea tan pronto… -Apremió Dixon y los tres sin preguntar salieron del recinto.
Dixon acudió, mentalmente, a la ubicación que pery le había mandado. El portal se abrió…Joli dormía apaciguadamente. El errante, que sentía la presencia de la muerte cuando esta estaba cerca, se vistió y salió fuera del dormitorio común en el que se hallaba. Las tierras que les había cedido Lord Terra en Jeramian eran grandísimas. Aunque no eran el único gremio oficial, se decía de este gremio que era uno de los más fuertes… Es más, le hechaban la culpa a Joli de ser el mago más fuerte, aunque lo que sabía no era demasiado. Joli, durante estos tres meses, estuvo leyendo el diario de su abuelo. Este contaba historias de cómo Codestes había vencido a Frinnan, la muerte de Belén y lo más extraño: Los doce apóstoles de Frinnan.
Despues del ataque de Ji Nux, Joli se había interesado en la historia de Midgard. Ji Nux, al igual que los otros once apóstoles, había luchado contra Codestes pero al morir este se sancionó a si mismo con la muerte. Si esto era cierto, había violado dos reglas universales… el suicidio por un lado y la palabra “Muerte” por el otro.
Sin embargo, su abuelo parecía conocer bien a Frinnan… Era rarísimo, su abuelo jamás le contó de ello… ¿Por qué?
El errante saco el candado a la puerta y salió al patio interno… mirar las estrellas, o lo que parecían estrellas, lo calmaría. Se sentía raro, como sí…
-¿Cómo si Dark estuviera acá? –Era Índigo el que hablaba, había entrado a la mente del Errante.
-Sí, como si nos observara, más exactamente, desde un lugar elevado.
-Tranquilo, el está en el continente de Vera Cruz…
-¿Cómo sabes eso? –Inquirió el errante algo enojado y optó por entrar en su mente pero Índigo lo rechazo.
-¿Cómo me rechazaste? –Pregunto El Errante perplejo… ¿Desde cuando Índigo tenía ese poder?- Respondeme…
El rostro de Índigo estaba pálido. ¿Qué podía decir para no revelarse?
-Así que fue esa fuerza la que usaste cuando atacó Ji Nux y sus reptilianos… Medan me había dicho algo parecido… Me dijo que mataste a un grupo de reptilianos aquel día mediante el uso de la magia mental… ¿Podría ser que vos, al igual que tu padre, seas un Ma-Guerrero?
Todo estaba perdido. Su misión había fracasado.
-Era parte de mi misión impedir que Ji Nux tomara Jeramian… Desde los cinco años que soy un Ma-Guerrero… Te puse a prueba en la taberna para acercarme a Joli. Esa era mi misión…
-¿Quién es tu jefe?
-No sé su nombre, solo su apodo… Le dicen Bufalo…
-¿Qué? ¿Di- dijiste Bufalo? -La voz del errante que se había puesto violenta se tranquilizó casi tan pronto como el viento que sopla en una playa en pleno verano.
“Bufalo”, ¿Podría ser él? Pero… ¿Cómo…?
-¿Tu papá esta metido en ese gremio verdad?
-El es amigo del Bufalo, tengo entendido que tienen una relación de amistad de hace mucho tiempo.
-Llevame con él, ¿Podes hacerlo?
Índigo dudó. Pero fue por su máscara y su silbato… Volvió y al segundo siguiente estaban en el gremio.
Allí, parado en la puerta y con su máscara puesta, estaba el legendario bufalo…
-¡innistrad!
Raziel_Saehara
14-05-2012, 11:01:56
Finalmente se sabe, o por lo menos el errante, que innistrad esta vivo... pero, ¿Quien sera Leviatán. Por otro lado Nigromante dragon esta haciendo uso de sus poderes para resucitar a los doce apostoles de Frinnan y conseguir el ultimo Ragnarok.
Capitulo XII: Jaque Mate.
En la fría noche de aquel día dos cosas pasaron. Una fue la resurrección de Innistrad. La otra, la muerte de Stephen. Nadie esperaba que esto pasara. Pero vayamos por parte…
El bufalo, ya sin máscara, invitó a pasar a Índigo, que se sacó la máscara al entrar, y al errante que no dejaba de echarle miradas interrogativas.
El errante e Índigo se sentaron a la mesa. El bufalo trajo uno vasos de barro cocido y sirvió hidromiel caliente para todos.
-Errante, o debo decir…
-No digas mi nombre –Dijo él aludido casi sin voz- Se ha prohibido mi nombre en todo Midgard.
-Yo no le tengo miedo a las supersticiones “Muerte”…
-Has dicho mi nombre “Innistrad”, sabés que eso sedujo a los dioses durante el Ragnarok.
-Lo sé perfectamente, pero investigando un poco se puede llegar a otra conclusión: fue una Volva la que predijo el Ragnarok, el final de los dioses.
-¿Una Volva? –Índigo miraba curioso- ¿Ciruela?
-Su bisabuela –Lo corrigió Innistrad- al parecer al morir pudo entender la magia tal cual la entendemos hoy, la conciencia del saber.
Se hizo el silencio. Índigo miraba el vaso como perdido entre las preguntas que le gustaría hacerle a Innistrad.
El Errante por otro lado miraba a los ojos a su interlocutor. Parecían muy concentrados en mirarse.
-¿Te preguntarás como sobreviví?
-No me lo imagino, León está de tú lado… Es un doble agente, ¿Es así?
-Así es, conocés mi poder… ¿Pensas que puedo morir por una flecha?
-Nunca lo quise creer en el fondo… Pero, Joli…
-Joli no debe saber que sigo vivo… La reliquia que el posee debe estar segura… ya anteriormente tuve que engañarlo…
-Sigo sin entender… -Lo increpó el Errante- … ¿Qué es esa reliquia que tiene Joli?
-No me vas a decir que no te diste cuenta –Innistrad lo miraba asombrado- Es “La garza de los deseos”, la reliquia más ambicionada en Midgard. Antes de “morir” se la di a él para que la cuidara y sin que se diera cuenta la uní a su alma…
-¿La vinculaste a él? –Preguntó el Errante asombrado- Y supongo que Stephen iba detrás de ella…
-Así es, Stephen, al igual que Dark ahora, necesitan de la Garza.
-¿Qué sabes de Dark? –Gritó el errante, poniéndose de pie y volcando la hidromiel por todo el suelo.
-Bueno, tengo mis informantes… Pero creo que puedo decírtelo, el rey Stephen a muerto. Dark lo ha matado en Axaroth. He consultado a la volva ciruela y me ha dado una predicción “La garza peleara contra el grimorio azul y uno de los dos sobrevivirá, el otro morirá”…
El silencio se apoderó de la sala… “El grimorio azul”, el paso anterior al ultimo Ragnarok… Quizas fue la cara de terror del errante o algo en las palabras de Innistrad, pero Índigo no pudo evitar preguntar que significaba Grimorio.
-Es una magia muy antigua delegada por Loki antes de morir… ¿creo que entendés ahora verdad? –Explicó Innistrad.
El Errante temblaba. Había una sola salida…
-Vamonos Índigo… Tenemos que impedirlo…
-¿Qué vamos a hacer Errante?
-Muerte, no niegues tu existencia al mundo… debés sacarte esas vendas y pelear cara a cara con el mal… -Le dijo Innistrad- … y recuerda que no me has visto.
En silencio el Errante e Índigo salieron fuera de los terrenos de Innistrad.
Dentro del gremio, con el fuego aún crepitante, un Leviatán de poder inmenso había aparecido.
Dixon y los demás magos sonaron la alarma. Todo aquel que pudiera ayudar debía hacerlo. Los magos que habían estado pixelando dejaron de hacerlo para ayudar a su líder.
Todo era muy confuso. Pery, Barzak y Stephen estaban allí hechados en el suelo. Nadie podía hablar ya que todos estaban entre las lágrimas y la sorpresa… Stephen, uno de los mejores guerreros en todo Midgard, ¡muerto! Pery apenas respiraba y Barzak estaba en las mismas condiciones….
Los magos tomaron sus manos, en un rito fúnebre, rodeando todo lo que eran ellos y elevando su conciencia para el descanso eterno del rey.
Los magos que hasta el momento habían estado durmiendo se levantaron de sus camas y corrieron a ayudar.
Todo era silencio y dolor. ¿Qué harían ahora? Dixon tomó a Stephen y se lo llevo a la catedral al hombro. El otro hombro lo puso Barzak. Se abrieron pasos entre la multitud y por el camino la gente comenzaba a decir “es nuestro rey” “¿Dónde lo llevan?”. Pronto la fila de feligreses que seguía al herido Barzak y a Dixon, junto con Pery que no dejaba de llorar, llegaron hasta el mausoleo.
-Pery… inicia el ritual… -Dijo Dixon con una voz salida de su cavernosa boca.
Pery golpeo el suelo tres veces con su baculo y detuvo al rey en el aire.
Dixon uso una magia de su repertorio y con el baculo en el aire exclamo: ¡Jaque Mate!
Aquella palabra provenía de los pueblos bajos de Midgard e indicaban que un rey había muerto. Era una palabra siniestra sin embargo pero su uso estaba permitido.
Pery hizo un pozo en la tierra y vistió mágicamente al muerto de blanco, Con la conciencia todavía trabajando, lo hizo descender hasta el Hades.
Hades es la palabra que se le da al lugar donde los muertos van al morir. Anteriormente sus almas iban al Valhalla, el cielo de Odín, o a Niflheim, donde regía Hela la hija de Loki. Pero nada de esto existía ya.
El pueblo entero lloró a su rey. Su poderoso rey.
Por otro lado Matriel, Rashem y Gordon presenciaron todo asombrados. La esperanza de Rashem de que el próximo rey fuera menos violento y lograse la paz estaba cerca. Podía sentirlo en el movimiento estelar o lo que se suponiese fuera ese cielo inventado.
Lentamente la población volvió a su casa. Pery miraba la tumba como esperando que Stephen se levantara.
-Vamos Pery…-Lo consolo Barzak- … No va a volver.
Pery y Barzak se fueron a la torre de la magia suprema.
Los magos se juntaron en las mesas largas para escuchar las palabras de Barzak y Pery…
-Señor, encontramos un Oscuro muerto y esto –dijo un soldado- Parece el arma de Matriel.
-¿Qué fue ese ruido? –Gritó Barzak y acto seguido la tierra comenzó a temblar.
-¡Un Niddhog! –Gritó un soldado y todos corrieron a refugiarse.
Niddhog:Se decía en las leyendas nórdicas que el Niddhog comía de las raíces del árbol de la vida, Yggdrasil, que sostenia los mundos. En el Ragnarok termina de comer de esas raíces y el árbol cae. Según algunos estudios, el Niddhog formo pareja con otros animales y dio así la diversidad de razas que hoy polulan la tierra.
-¡Escondanse! –Gritó uno de los soldados.
El bestial Niddhog parecía desesperado, como buscando algo. Los soldados corrian de su paso pero era inútil. Los tomaba entre sus manos como muñecos de cera y se los comía. La sangre era salpicada hacia las rocas de la caverna.
El Niddhog se quedó quieto unos instantes. Ya no había humanos allí. Observó por entre las rejas de las cuevas y vio a Stephen rezando.
-¡Rey! –Con furia lo tomó entre sus brazos y lo partió a la mitad. Luego lo estrelló contra una roca puntiaguda dándole una muerte instantánea.
Luego que el Niddhog se fuera Pery Salió a ayudar a su rey al igual que Barzak.
Cuando Pery miró el suelo vio su baculo roto y la espada de Barzak destruida. Se puso a llorar. No había supervivientes. No había nadie.
-Envíale un Arzebak a Dixon.
-¡No tengo fuerzas! Use todo mi poder en la batalla contra esos Oscuros. Y no tengo forma de reponerme rápido sin mi bastón. Tendremos que esperar tres meses mas o menos para mandar ese Arzebak a Dixon, dado que yo no tengo energías.
El silencio se hizo en todo el lugar. Nadie se atrevía a mover un dedo. Un gallo cantó en la distancia. La madrugada se acercaba y sería el momento de rezar a la conciencia mágica en busca de consejo. Pery y Barzak fueron conducidos a un cuarto de aseo.
-¡que el agua bendiga sus almas! –Fue todo lo que dijo Dixon. Nadie aún en la calle se había enterado de aquello y debía permanecer así. Sí los oscuros se enteraban de que ya no había rey… y todavía peor: Tenían al enemigo en aquellas tierras: Rashem y Gordon no podían seguir escondidos.
De pronto, en medio del silencio, la elfa habló en un idioma desconocidos para la mayoría, pero Dixon entendió y algunos magos que eran de su misma raza también lo hicieron. Rashem y Gordon al oír aquellas palabras optaron por decir la verdad:
-Si hay un traidor acá , son Rashem y el niño. Han tomado la forma de dos humanos. ¡Tienen el Daggerfort! –Soltó la elfa en su rustico elfico- Ellos son los culpables de la muerte del rey.
-¿Desde cuando sabes eso?
-Nosotros no tenemos un Niddhog, esa criatura murió en el Ragnarok…
-¡Usaron artes prohibida! –Acusó la Solar.
Ahora que recuerdo –acotó Barzak- el Niddhog dijo un nombre.
-¿Y cual fue?
Pery y Barzak se miraron.
-El dijo: Dark.
Un murmullo se dejo escuchar en todo el lugar.
-¡Nigromante Dragón!
-había escuchado rumores de que estaba en el continente de Vera Cruz, junto a los doce apóstoles de Frinnan.
El miedo se apodero de todos, incluso Rashem y Gordon tuvieron miedo.
¿Qué iban a hacer?
Raziel_Saehara
14-05-2012, 11:02:26
Joli se levantó temprano ese día. No vio al errante en el comedor del gremio. Tampoco lo vio a Índigo. ¿Qué estarían haciendo?
-Te veo preocupado compadre.
El que le hablaba era Marcus, un joven un año mayor que Joli que controlaba el elemento agua. En la espalda llevaba una serie de Baculos. Uno con unas alas pequeñas, otra con un ojo hecho en madera y otros tres comunes. En una ocasión, después de que Ji Nux atacara jeramian y luego de reformar Esfera mental, Marcus fue puesto a prueba por el errante. El poder de Marcus y sus habilidades fueron excepcionales.. La táctica de Marcus y sus baculos consistía en usar el bastón del ojo para crear una ilusión en el contrincante y con los demás bastones atacar en distintas formas.
-Se trata de Índigo y el Errante, aún no han vuelto.
-¡Ese viejo! –Dijo una maga joven de unos veintiún años de edad- Seguro está pervirtiendo a Índigo.
-Green Mary, no te parece que culpas mucho al Errante –Le dijo una caballero, ya que el gremio no era solo de magos.
-Mitrilia, ¿no te parece que estas muy metida hoy?
Las miradas intensas entre Green Mary y Mitrilia indicaban que dentro de poco iba a haber una pelea.
En ese momento entro lord Terra, uno de los mandamás de Esfera mental y líder de la ciudad portuaria de Jeramian.
-¡Se te saluda Lord Terra! –Dijeron todos al unísono
-¡Se los saluda a todos! –Su cara no era de alegría completa.
-¿Qué ha pasado Lord Terra?
El rey ha muerto y Dark está reviviendo a los doce apóstoles de Frinnan. Solo le quedan dos y hay que impedírselo. Por eso vamos a formar dos grupos de combate.
Marcus, Mitrilia, Green Mary, el errante, Índigo y Joli irán a Niflheim, allí se encuentra el cadáver de Elguea, el negro. Ileana, Medan, Bitter, y yo junto a mi perro Koyak iremos hacia el este, justo a la tumba de Dalena. Debemos impedir que los resuciten. ¿Dónde está el errante? –Dijo Terra persiviendo por fin que el errante e Índigo no estaban.
-Aca estamos terra, estamos listos.
Que comience la casería.
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